El antes y el después del diseño de eldiario.es

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Esta semana hemos estrenado diseño en eldiario.es. Han sido muchos meses de trabajo y deliberaciones por lo que estamos como niños con juguete nuevo. La exclusiva de las tarjetas black no podía ser mejor estreno, sobre todo para probar formas nuevas de mostrar la información y que pudieran lucirse los datos que sacamos a la luz.

Lo cuento todo mejor en eldiario.es hoy, con los comentarios de Rapa Carballo, el diseñador creador de la propuesta.

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Los muertos en enfrentamientos policiales no están en bases de datos

Hands up, don't shoot

 

En uno de los países que más datos guarda y que más acceso a la tecnología tiene, en el país donde está Ferguson, hay una base de datos que no existe: la de las personas que mueren en enfrentamientos policiales. Brian Burghart, editor del Reno News & Reviews, es uno de los que comprobó esto al buscar datos, y decidió hacerla él mismo. Montó fatalencounters.org y está pidiendo ayuda para que cualquier persona pueda ayudar a completar esta base de datos. El proyecto se suma a otros dos: el de Kyle Wagner, que empezó hace unos días, y el de Jim Fisher.

Burghart comprobó que estas noticias sólo aparecen en ediciones locales y en la mayoría no se consigna el nombre de la víctima ni del policía, ni explicación de la situación. El dato de la raza de la víctima, a menos que sea informativamente relevante, tampoco se da por ética periodística, con lo que se agrega más opacidad al suceso.

Además del valor de la base de datos que está construyendo, Burghart dice:

The biggest thing I’ve taken away from this project is something I’ll never be able to prove, but I’m convinced to my core: The lack of such a database is intentional. No government—not the federal government, and not the thousands of municipalities that give their police forces license to use deadly force—wants you to know how many people it kills and why.

[Lo más importante que he aprendido de este proyecto es algo que nunca podré probar, pero de lo que estoy íntimamente convencido: la falta de una base de datos como esta es intencional. Ningún gobierno, ni el federal ni los de miles de distritos municipales que dieron a sus fuerzas policiales permiso para usar fuerza mortal quieren que sepas cuántas personas matan y por qué.]

Foto: Light Brigading, Standing up for Ferguson.

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Los Soprano, James Gandolfini y aquello que no ves venir

Los Soprano

You probably don’t even hear it when it happens, right? - Bobby Bacala

¿Qué hacemos cuando terminamos la última temporada de una de las mejores series de TV de nuestra vida? Pasamos unos días pensando y penando, buscando en internet. Intentando aceptar que ha terminado. Nos obsesionamos con las reviews. Perseguimos a los actores e idolatramos a los personajes.

Empecé a escribir esto una semana después de devorar las 6 temporadas de Los Soprano, y estuve allí otra vez. Como después de la finale de LOST, la de The West Wing, o la de The Wire. Decir que Los Soprano es la o una de las series más grandes de la televisión es tan obvio que da hasta rubor, pero no por eso debemos dejar de constatarlo.

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Estuve un mes leyendo obsesivamente todo lo que las búsquedas arrojan como “The Sopranos” o “James Gandolfini”. Recuerdo el día en que murió Gandolfini. Recuerdo la pena de todos los que habían visto ya la serie, y me parecía tan profunda que decidí no dejar pasar más tiempo sin verla.

Gandolfini no daba buenas entrevistas, huía sistemáticamente de los paparazzis y siempre decía más o menos las mismas cosas, eso no ayudaba a mi recuperación. Mi búsqueda de un Tony carismático termina en un Gandolfini esquivo. Intento terminar de aceptar que (spoiler alert) a Tony lo mataron, The Sopranos se terminó, e incluso James Gandolfini murió. Es duro. Todo lo bueno se termina.

Decidí dejar este post para, de alguna manera, cerrar el duelo, y ayer buscando algo en YouTube encontré el Tributo a James Gandolfini, volví a verlo y me emocioné.

Lo escribí para compartir algunos enlaces sobre el debatidísimo final, declaraciones de David Chase y otros extras que gustarán a quienes acaben de ver la serie. También contaré algunas cosas que he leído o compartido en charlas y que recuerdo porque me llamaron la atención. Lamentablemente no he guardado todos los enlaces, así que toco de oído, si en algún momento encuentro las referencias otra vez, las agregaré. O escribiré más posts, quién sabe con las obsesiones.

James Gandolfini, ese bello monstruo

James Gandolfini

Gandolfini fue como todo buen actor, alguien a quien no le creemos una palabra fuera del set. Ese as de espadas que llenaba la pantalla no puede ser este señor esquivo y casi tímido, que responde en monosílabos y con frases de cualquier hijo de vecino. Alguna vez dijo cuando un periodista se lo reclamó: “lo que sucede es que los guiones de Los Soprano eran muy buenos, y yo no los tengo ahora”.

David Chase confesó que no tuvieron mucho contacto con Gandolfini después de Los Soprano, porque el final había sido muy difícil para el actor. Algo del personaje se te queda dentro, explicó Chase, “él es casi hippie, y toda la brutalidad y la interminable crueldad del show le hizo tener que ir a un lugar muy oscuro para poder actuarlo”. Cuando Chase lo llamó para que hiciera una película con él, Not Fade Away, después de un tiempo de terminada la serie, Gandolfini le dijo que no pensaba que quisiera volver a trabajar con él en su vida.

El peso del personaje de Tony fue algo que siempre giraba alrededor de Gandolfini. Supo componer un Tony Soprano tan complejo, a la vez tan creíble, que cuanto más lo analizas más te das cuenta de su impresionante trabajo. Cuando lo elogiaban diciendo que tenía un don para la actuación, decía que eso no existía, que todo lo que la gente veía en la pantalla son años de trabajo, y que eso era lo que había habido detrás de su actuación. Horas y horas de ensayos y trabajo actoral.

Bromeaba un poco sobre su personaje, como para alejarse de él. Una vez aceptó a un periodista que la relación entre el actor y el personaje puede ser complicada. Contó que en una ocasión tuvo que golpear la puerta a un vecino para pedirle que no hiciera tanto ruido, y cuando su vecino abrió la puerta y vio a James Gandolfini ahí, vió cómo su expresión cambió. Gandolfini, en sus palabras, se sorprendió al ver en la mirada de su vecino cómo aparecía una especie de miedo. Él no estaba viendo a Gandolfini, estaba viendo a Tony Soprano a la puerta de su casa.

James Gandolfini

Después de haber visto al monstruo Tony Soprano, el segundo descubrimiento es conocer a la persona detrás del actor, contada por sus compañeros y a través de entrevistas. Gandolfini era una persona increíblemente humilde, que no pensaba que era un genio. Ante las presentaciones y elogios se limitaba a sonreír apenas. Sus compañeros de plató hablaban muy bien de él, y en general se consideraban todos una familia. Se pasaba horas firmando autógrafos después de sus ensayos, hasta que terminaba con el último en la cola, y en una ocasión, alguien que estaba allí tenía un cachorro en brazos. Gandolfini dejó de firmar para acariciar al perrito, y llamó a su hijo para que lo viese.

“It’s all in his eyes”, decía David Chase casi como para intentar explicar la enorme estatura actoral de un tipo como Gandolfini. Dicen que manejaba la emoción como un maestro, que a pesar de que las palabras de su personaje no decían la verdad, él sabía transmitir perfectamente lo que pasaba.

James Gandolfini

Chase dijo que se divirtió mucho haciendo la serie, cuando le preguntan por qué, dice que “Todo lo que se dice en la serie es exactamente lo opuesto: mentiras, engaños, delirios. Casi todas las líneas de los diálogos son lo opuesto a la verdad. Cuando Tony Soprano decía algo, la verdad era absolutamente lo contrario. Es muy divertido escribir sabiendo eso”.

Por su papel en Los Soprano, Gandolfini ganó tres premios Emmy por mejor actor dramático y dos premios SAG, además de numerosas nominaciones. Participó en muchas películas y produjo varios documentales: uno de ellos sobre los soldados lisiados de la Guerra de Irak y el coste emocional de la guerra, otro que analizaba los efectos del estrés postraumático a través de la historia de Estados Unidos. Además de otras producciones, entre ellas una película sobre Hemingway, volvió al teatro y estuvo nominado a un Tony por mejor actuación. Murió en Roma, Italia, de un ataque al corazón, unos días antes de recibir un premio en el festival de cine de Taormina.

Sobre el final (spoilers, obvio)

Como toda serie de culto, tiene un final controvertido, debatido y excepcionalmente, magistral. Los Soprano tiene un final abierto pero no ambiguo, en mi opinión. No hay consenso en lo que mostraron las últimas escenas, pero nadie discute que el final es brillante. Después de leer mucho de lo que se dijo, mi explicación preferida coincide con la visión del análisis de 22.000 palabras que es muy conocido en ciertos foros.

Escena final de Los Soprano

Básicamente: esa última escena son los últimos momentos con vida de Tony Soprano. En la escena del restaurante, se utiliza el recurso del PoV (Point of View) donde el director nos pone en la piel del protagonista mostrándonos su mirada en ciertos planos, en este caso, la mirada es la de Tony.

El final llega abruptamente: de repente dejamos de ver y de oír “Don’t Stop Believing”, la música y el sonido ambiente del restaurante, el plano se corta a negro y se quedará así 10 larguísimos segundos hasta que aparece el logo de HBO. No es un fundido a negro, es un corte abrupto, como fue la muerte de Tony, como si alguien le hubiese disparado desde atrás en el lado derecho de su cabeza. Chase confirmó en el libro Ultimate Sopranos HBO que originalmente no quería que aparecieran ni siquiera los créditos al final, lo que enfatizaría la naturaleza eterna de la muerte.

Tony no escuchó la bala. Chase tuvo la elegancia de obviar la sangre, el espectáculo gore y la violencia en la muerte del protagonista absoluto de Los Soprano, y nos advirtió “you don’t see it coming” dos veces en episodios anteriores.

En “Sopranos Home Movies”, Tony y Bacala hablan en un bote sobre cómo la mayoría de los capos de la mafia terminan muertos o en prisión. Bacala pronuncia una frase: “You probably don’t even hear it when it happens, right?”.

Bobby Bacala

Ese momento se le aparece como un flashback a Tony en un episodio posterior, “The Blue Comet”. Siendo un show con escasos flashbacks, esto tiene especial significado. Tony no vio venir su final ese día. Esto también está en la escena del restaurante en la que matan a Jerry Torciano: Silvio no oye las balas y no ve lo que sucede hasta que ya ha sucedido.

Chase se negó en varias entrevistas a explicar el final porque consideraba -con toda la razón del mundo, agrego yo- que si lo hacía perdía la gracia. En una de ellas, para la edición final del libro sobre los Soprano, Brett Martin le pregunta si hay un puzzle que al final se resuelve, y Chase contesta:

There are no esoteric clues in there. No Da Vinci Code. Everything that pertains to that episode was in that episode. And it was in the episode before that and the one before that and seasons before this one and so on.There had been indications of what the end is like. Remember when Jerry Torciano was killed? Silvio was not aware that the gun had been fired until after Jerry was on his way down to the floor. That’s the way things happen: It’s already going on by the time you even notice it.

En otra fue más explícito, y dijo:

“He [Tony] was an extremely isolated, unhappy man. And the finally, once in a while he would make a connection with his family and be happy there. But in this case, whatever happened, we never got to see the result of that. It was torn away from him and from us.”

No puedo imaginarme una mejor finale: sorprendente, pero no bizarra o desconectada del resto de la serie, y con el concepto de la fugacidad de la conciencia. Esa certeza de que hay cosas que realmente entiendes o aceptas, bastante después de que hayan sucedido.

[Update 27 de agosto: Dos días después de publicado este post, y tras años de insoportables fans que le preguntaban una y otra vez lo mismo, Chase ha decidido contestar por fin a Vox cuando le preguntó si Tony estaba muerto y muy sucintamente ha dicho que no, que Tony no moría en el final, en su forma de recordarnos que lo que hace grande a las grandes series es el recorrido, no el último capítulo. Y paradójicamente, el reportaje donde lo dice es menos interesante por eso que por el retrato que nos acerca de Chase.]

 

Más enlaces:

Toda la música de Los Soprano

David Chase On George Stroumboulopoulos Tonight

Aros de cebolla, un año después (un blogger que se resiste a creer en la muerte de Tony recoge el debate en los comentarios)

The Night that Tony Soprano disappeared (y cómo era trabajar con David Chase) 

Explaining The Sopranos’ final scene

Algunas de las mejores escenas de Los Soprano

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Obsesiones

Kowloon Walled City

Uno escribe para matar sus obsesiones. Tengo esa certidumbre de que escribiendo todo sobre algo voy a vaciarme del tema, voy a cansarme y quedar limpia para echar la mirada sobre otras cosas. (Escribiendo, no necesariamente publicando, dije). Sucede a veces: esa calma, esa plenitud después de parir un texto. Pero otras veces las obsesiones vuelven, y allí es cuando te das cuenta de que son del peor tipo que existen.

Imagen: Kowloon Walled City, por Jeremy Johnson

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Creadores, editores y medios: no estamos los que somos

Redacción de eldiario.es

No falla. En cuanto empiezas a explicarle a alguien lo que significa la reforma de la LPI, el Canon AEDE y la barbaridad que acaba de aprobar la comisión de Cultura del congreso, te pregunta: ¿cómo puede ser que los medios no hayan contado eso? Y parte de la respuesta se contiene en sí misma, si pensamos un minuto: “los medios” no son todos los medios, así como “los creadores” de los que hablan los políticos no son todos los creadores cuando se habla de este tema, así como “los editores” de los que habla el Gobierno cuando dicen que les compensará con un canon no es la mayoría de editores digitales, sino los de los grandes medios impresos, justamente los miembros de AEDE.

Desde hace tiempo sigo el tema, porque aunque la reforma de la propiedad intelectual es necesaria, el derecho de los ciudadanos a acceder a la cultura también lo es, y tampoco podemos permitir que signifique limitar la libertad de expresión ni que penalice al ámbito digital.

En Diario Turing, la sección de tecnología de eldiario.es, le hemos dado la mayor cobertura posible (la pueden encontrar bajo el tag “Canon AEDE”), porque entre otras cosas, apostamos por el medio digital para nuestro proyecto y creemos en la libertad de expresión y el derecho a la información. Somos un grupo de periodistas que trabaja en redes desde hace años, y hemos visto cómo internet es uno de nuestros principales aliados en el objetivo de hacer buen periodismo que llegue a todos. Creo que la tecnología significa progreso sólo cuando sabemos qué queremos hacer con ella, y no cuando la aceptamos simplemente como parte de una tendencia ciega.

Parte del desconocimiento y la confusión que hay sobre esta ley se debe, por un lado a que los grandes medios (pertenecientes a AEDE) no han informado bien y por el otro, a la opacidad del gobierno en este tema, manteniendo reuniones a puertas cerradas y finalmente, aprobando la ley a lo rápido en el verano, en una sesión extraordinaria para no pasar por el pleno del Congreso, con lo que se ahorró o pretendía ahorrarse el debate público.

Propiedad intelectual en la era de internet

Son tiempos en los que las leyes de propiedad intelectual piden a gritos ser adaptadas al mundo en el que vivimos. Una copia ya no es algo que quitamos a alguien, sino algo que reproducimos, que multiplicamos, y sirve para que la cultura se expanda y llegue a más personas que nunca, y si una ley no entiende eso, no sirve.

En épocas de internet, el concepto de creador se extiende: además de los artistas que producían sus obras en sus estudios, las herramientas digitales se popularizan y hacen que nunca como ahora en la historia las personas estén produciendo y compartiendo su propio contenido: se escribe en blogs y redes sociales, se hacen vídeos, animaciones, ilustraciones, fotos, PDFs, ebooks.

Ya no tenemos que encontrar un editor que nos publique. Ya no tenemos que comprar un equipo fotográfico de 4.000 euros o tener una acreditación de prensa para contar lo que pasa en una manifestación. Unos más profesionales, otros más impulsivos, unos más reflexivos, otros más viscerales. Hay más creadores de contenido que nunca. Y cada uno puede elegir a quién leer, ver, escuchar, seguir.

Por supuesto que a nadie le gusta que le plagien su contenido. O que hagan dinero con algo que costó esfuerzo sin mover un dedo. Hay leyes que protegen a los creadores, que además pueden elegir cómo licenciar su obra, dejando que se comparta libremente si quieren, porque ¡oh sorpresa! mientras más gente conoce tu obra, más compradores tendrás. Lo seguro-seguro es que la gente no compra lo que no conoce. O lo que no le gusta.

Hay una serie de licencias libres, llamadas Creative Commons, complementarias al copyright, que dejan que los creadores decidan cómo quieren que se use o se comparta su obra. Hay muchos creadores que hacen dinero dejando que sus obras se compartan. Sin ir más lejos, el hecho de que la gente comparta los contenidos de eldiario.es hace que muchos de nuestros lectores decidan apoyar el proyecto haciéndose socios, lo que nos permite mantener la empresa.

El hecho de que yo haya publicado durante 10 años en un blog en el que dejo leer a todo el que quiera sin cobrarles ni un duro me ha dado más beneficios que los que hubiera podido pagar con dinero: me ha hecho aprender y capacitarme en cosas para las que no había universidad, me ha puesto en contacto con una red de gente valiosísima, me ha hecho conseguir todos los proyectos y trabajos que tuve. Cóbrales un canon por leer tus contenidos gratuitamente, me dirían los que piensan desde el pasado del copyright; mientras yo pongo unos botones de compartir al final de cada post.

Entonces, lo primero cuando alguien hable de creadores, o de editores, es preguntarse qué imagen tiene en su cabeza. Cuando la comisión de Cultura no deje afuera a todos los que creamos y producimos todos los días contenidos para internet, tanto profesionalmente, como en eldiario.es, como desde un blog personal como este, entonces podemos hablar de hacer leyes para todos y no para unos pocos. ¿Te diste cuenta de que todavía no empecé a contar nada del Canon AEDE? Tendrá que quedar para otro post, porque es otra barbaridad en sí misma.

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