Solitarios pero sociales

3517583187_40a6c6afe5

El trabajador que duerme con su BlackBerry dentro de una distancia alcanzable, la chica sentada sola en una cafetería pero enviando furiosamente mensajes de texto mientras espera a su amigo, la mujer en el autobús con su teléfono móvil contándole a su amiga que el análisis de clamidia le dió negativo, el viajero solitario que casi todas las noches llama vía Skype a su hogar desde el hotel en Borneo, y la estrella de la televisión que te cuenta en Twitter que ahora mismo está tomando un baño.

Todos estos son síntomas de la muerte de nuestra habilidad de estar solos, como apunta titlepage. El sociólogo Richard Sennett creía que “en una sociedad dinámica, las personas pasivas se marchitan”. Como apunta Brigid Delaney en la columna del Sydney Morning Herald, “no estamos renunciando a nuestra soledad como si fuera un derecho, sino sacrificándola alegremente, y haciéndolo en múltiples canales, incluso permitiendo a nuestros empleadores contactarnos a cualquier hora. ¿Es la llamada de las 11pm del jefe mejor que nada, silencio, que estar desconectado o desaparecido?”

La cuestión no parece ser si estamos perdiendo un espacio, sino saber si los espacios que estamos ganando son menos alienantes. Creo que el contacto humano ha tomado otras formas, ahora a través de una conexión permanente a la Red. Cuando la desconexión es involuntaria sentimos esa ansiedad y urgencia por estar online, y sin embargo cuando voluntariamente buscamos la desconexión (normalmente períodos relativamente cortos de tiempo) sentimos una sensación de encuentro interior, porque ese tiempo es aprovechado y buscado y disfrutado como tal. Pero me queda la duda sobre si podremos volver a tener esa habilidad de estar solos alguna vez. Quizás ya no sea necesario.

Foto: iansand

Blog Widget by LinkWithin
Publicado por marilink, el 06 de July de 2009 a las 10:03
En Uncategorized

Referencias

Comentarios