Elogio de los fans

¿Y si pensamos que los fans no son altavoces de sus ídolos sino que resignifican su mensaje, yendo en muchos casos más allá de la celebridad y apropiándose de sus símbolos para crear nuevas narrativas? Manuel Cuéllar entrevista a Iván López Munuera, crítico y comisario de la exposición “Pop Politics: Activismos a 33 Revoluciones”, abierta hasta el 21 de abril en el CA2M, en Madrid, y de allí recojo esto:

[…] pese a que Depeche Mode como grupo sean complacientes con los poderes fácticos y sociales en Gran Bretaña (en sus letras no hay ninguna voluntad de polemizar), la llegada de su música a socializaciones no previstas por ellos supone una activación reprogramada de su música en términos de disidencia frente al poder dominante, una actitud que ellos nunca tuvieron.

Ser fan no significa ser idiota, sino tratar de crear unas narrativas que se ajusten a lo que deseas de ti mismo, muchas veces de manera inconsciente o incluso restrictiva, pero siempre relevante. Dice más de lo que en un principio parece.

Imperdible la entrevista completa: Los fans como fuerza política en El Asombrario.

Si quieres ayudar, escucha

The first thing to aid is respect.

Ernesto Sirolli, alguien que participó en numerosos proyectos en comunidades de distintos países de África, explica por qué para ayudar hay que convertirse en sirviente de la pasión de los locales. Y deja que el mundo suceda, digo yo dando un paso más, recordando aquello que dijo Joe Bageant, donde quizás ya no haga falta ni siquiera la acción sino simplemente abrazar a otras culturas desde el entendimiento.

Aaron Swartz y el mundo que queremos construir

Si a alguien le queda alguna duda de la pérdida que sufre nuestra generación con la muerte de Aaron Swartz hoy, sólo tiene que leer cómo vivió sus 26 años. En una conferencia que dio en 2007 contó cómo había conseguido trabajar en lo que le gustaba, y en sus palabras conocemos su mente libre y brillante y su disposición para que hubiera un mejor acceso a la información. Aconsejaba ser libre, curioso, hacer muchas cosas, no detenerse.

Estaba preocupado por el maltrato que recibían las mujeres y las minorías en el entorno tecnológico, su negación por parte de hombres y blancos, y lo consideraba un problema de sistema.

Swartz, con 14 años, ayudó a desarrollar el RSS 1.0, uno de los estándares más usados en internet para difundir contenidos. Trabajó con Larry Lessig en los primeros borradores de las licencias Creative Commons. Fue uno de los fundadores de Reddit. Co-diseñó, con John Gruber, el formato Markdown, hecho para facilitar la escritura con HTML (que estoy usando al escribir este post), y creó la arquitectura para la Open Library, un proyecto que tiene como objetivo “crear una página web para cada libro que exista”. Swartz también fundó DemandProgress, que movilizó a más de un millón de activistas y fue clave para detener SOPA y PIPA.

Creó un script para bajar sistemáticamente papers de JSTOR, una biblioteca digital de publicaciones académicas, y fue acusado por el MIT y por JSTOR por delitos contra el copyright. Pero aunque ellos se aseguraron de que Swartz no distribuyera este material, ”recibieron confirmación de que el contenido no fue ni iba a ser usado, copiado, transferido o distribuído”, y retiraron la denuncia, el gobierno de los Estados Unidos continuó adelante con los cargos, y arrestaron a Swartz. Aquí el escrito de acusación del caso.

Su suicidio nos golpea porque nos hace preguntarnos por otras cuestiones, más allá de las personales o la anécdota de sus depresiones. Aaron Swartz estaba bajo cargos por “crímenes” contra el copyright (sí, voy a usar comillas) desde hace dos años.

Quien diga que liberar información académica para que todos tengan acceso a ella es un crimen, es un mentiroso o un imbécil. Aaron Swartz se enfrentaba a 35 años de cárcel y a una multa de un millón de dólares, unos castigos mucho más duros que para personas que cometen asesinatos o violaciones: al nivel de crímenes de terrorismo.

Durante todo el día de hoy hubo muchas reacciones a este tema: la gran pena de Tim Berners-Lee, el obituario escrito por Cory Doctorow, el post conmovedor de su ex, Quinn Said, la reflexión de Lessig sobre la extralimitación del sistema judicial y el mensaje de su familia donde responsabilizan al fiscal de Massachussets y al MIT de contribuir a la decisión trágica de Aaron. Ya hay una petición a la Casa Blanca para que destituyan a la fiscal.

Yo también creo que si nos importa el mundo que estamos construyendo, deberíamos dejar de mirar el caso de Aaron como el de un adolescente atormentado y preguntarnos qué tipo de Justicia tenemos, qué tipo de leyes mantenemos, qué tipo de sociedad permite que un esquema caduco de industria sostenga el copyright, y que adolescentes como Aaaron Swartz o, más cerca, en España, como Alfonso Fernández, (Alfon) sean tratados como terroristas. No se construye una sociedad abierta, que pueda dar oportunidades a todos, maltratando y persiguiendo a sus ciudadanos.

Foto: peretzp

Los hijos, internet y móviles

Una madre escribe un supuesto contrato que ha hecho para que su hijo firme al regalarle un móvil y gracias a los miles de padres preocupados (pero en mi opinión no ocupados en aprender qué es y cómo funciona internet), el post se hace muy leído, y arrecian las opiniones a favor y en contra. Ayer compartí en Twitter lo más sensato que leí sobre el tema:

No hay forma de tener todo bajo control, aunque se hagan muchos esfuerzos en minimizar errores, sólo podemos evitar los más leves, pero los importantes son inevitables. ¿Queremos formar a personas que piensen que son todos evitables? ¿Que se puede controlar todo en nuestra vida? ¿Que por defecto debemos debemos desconfiar de otras personas? ¿Que sean incapaces de superponerse a las cosas malas que seguro nos ocurrirán?

Léanla completa en el post original.

Foto: toehk

El empleo se queda obsoleto

Now that we’re in the digital age, we’re using technology the same way: to increase efficiency, lay off more people, and increase corporate profits.

While this is certainly bad for workers and unions, I have to wonder just how truly bad is it for people. Isn’t this what all this technology was for in the first place? The question we have to begin to ask ourselves is not how do we employ all the people who are rendered obsolete by technology, but how can we organize a society around something other than employment? Might the spirit of enterprise we currently associate with “career” be shifted to something entirely more collaborative, purposeful, and even meaningful?

Douglas Rushkoff, full article in CNN (traducción al español en Derecho a Leer).

Las nuevas tecnologías y el idioma español

Vuelve este debate sobre si las nuevas tecnologías (sigo sin saber por qué les llamamos nuevas, pero es tema de otro post) afectan a la salud del español. Cuando la gente de RTVE me invitó a participar en el programa especial dedicado al español en El Debate de La 2, pregunté en Twitter y muchas respuestas coincidían en que el lenguaje SMS empobrece el idioma y tiene la culpa de que los jóvenes (sic) no sepan escribir. Me llamó mucho la atención y pregunté si la culpa de que no supieran escribir la tenía el móvil o quienes forman a esos jóvenes: sus padres y su escuela. Yo por mi parte veo cada vez más gente interesada en escribir mejor, en las normas y la gramática, y cuando hablo de estos temas con mis querido equipo de bloggers, agradecen mucho cualquier manual o explicación de cómo mejorar nuestra escritura.

Vivimos en la época en la que más contenido se ha generado por persona en la historia, y en la que más cantidad de información se consume. Las nuevas tecnologías traen una multiplicidad de códigos nuevos que tenemos que aprender a manejar para comunicarnos, pero eso nunca empobrece el lenguaje sino todo lo contrario: abre nuestra mente a nuevos escenarios donde podemos encontrar nuevos medios de comunicar mejor nuestro mensaje.

Sigo recibiendo mensajes agradecidos de quienes vieron el programa y también de quienes no pudieron verlo, así que dejo aquí el enlace a la web de RTVE donde está el video. En el plató estuve con (desde mí a mi derecha): Xosé Castro, traductor y divulgador lingüístico; Benjamín Prado, novelista y poeta; María Casado, la presentadora del programa; Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes; Pedro Álvarez de Miranda, catedrático de Lengua Española y académico de la Lengua y Alberto Oliart, presidente de RTVE.es.

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