
La opinión más acertada que he escuchado sobre el tema de la prohibición de fumar en lugares públicos y en centros de trabajo en Europa en general (cuyo debate incluye la queja sobre la pérdida de libertades por parte de los fumadores) la dió un escritor que estuvo en Canal Plus el otro día; no me puedo acordar el nombre.
Le preguntaron qué opinaba sobre eso, y dijo algo así como:
“Si quieren luchar contra el tabaco, ¿por qué no lo prohíben? ¿o no tienen los cojones para enfrentarse con las tabacaleras, que son más poderosas que los gobiernos?
Porque si no lo prohiben, entonces legalicen la marihuana.”
No soy fumadora de ninguna de las dos cosas, pero me pareció coherente.
Como considero que el blog está en etapa experimental (¿saldrá alguna vez de esa etapa?), sigo con la búsqueda de un buen template, o que por lo menos me guste, porque por ahora no tengo tiempo para ponerme a inventar uno nuevo.
Aclaro que mis conocimientos de HTML son a puro pulmón, es decir que para cada cosita nueva tengo que pasarme una tarde investigando tutoriales en internet.
Hoy por ejemplo, ya perdí media tarde haciendo funcionar unos links y todavía tengo que agregar varios links a blogs que quiero tener en la página, pero ya no tengo tiempo. Quedará para otro día.
ps: Encima la conexión a internet se me corta cada dos por tres.

El teléfono móvil, nuevo sujeto de debate en la relación entre padres e hijos, escuela y padres, normas de convivencia. Incluso salud, ya que prueban en un estudio que los alumnos que tienen móvil fuman menos, debido a que prefieren gastarse el dinero del tabaco en tiempo de llamadas.
Los piqueteros son uno de los fenómenos que me perdí de percibir directamente, viviendo en la Argentina. Cuando me fui, apenas existían los primeros piquetes, pero no eran el sujeto social en el que se han transformado después.
A través de la información que me llega (medios de comunicación argentinos, comentarios de familiares, conocidos, desconocidos y amigos) recibo ciertas opiniones teñidas de mucha agresión, mucha incomprensión, y que no puedo evitar sentir exageradas contra una minoría empobrecida que lucha por algo que no tiene.
Por eso agradezco la luz que entreveo en algunas columnas que encuentro en la red.