Sol tiene nombre de smartphone

Desde ayer los que pasamos a diario por Sol, una de las estaciones más transitadas del Metro de Madrid, nos encontramos con que durante este mes la madrileña estación pasa a llamarse «Sol Galaxy Note». Así como lo oyen. Esto forma parte de una acción comercial de Samsung en la que además de haber colgado carteles, empapelado escalones, suelo y lateral de escaleras, el cambio más notorio a la vista es el cambio de nombre en la señalética de los andenes y otros carteles indicativos.

Estación Sol Galaxy Note
Estación Sol Galaxy Note

La acción disparó la conversación en Twitter con el hashtag #estacionespatrocinadas, donde con humor se proponían modificaciones en los nombres de estaciones del Metro.

Pero también había espacio para otro debate. ¿De verdad es necesaria una intervención urbana tan fuerte como el cambio de nombre de una de las estaciones más importantes para ser creativos?

Estación Sol Galaxy Note

Cuando escuché lo que el Ayuntamiento calificaba como una “experiencia piloto” no pude evitar acordarme de Naomi Klein en No Logo. Que venga una empresa a decir que durante un mes Sol tiene el nombre de su último smartphone a mí me parece una forma muy sutil de invadir espacios y de privatizar lugares comunes.

Mucho más sutil si se insiste en que es “sólo por un mes”, y se exageran las noticias sobre el hashtag de humor en torno al tema, pero en ningún sitio o medio aparece la cifra que cuesta a Samsung cambiar el nombre de Sol.

Estamos hablando de la identidad de una estación histórica muy significativa para la cultura madrileña. Para contextualizar, Sol es una estación con casi 100 años de historia, por la que pasan al mes unos 2 millones de ciudadanos. Esta estación corresponde a Puerta del Sol, uno o quizás el punto más neurálgico del centro de Madrid. Allí está el Kilómetro Cero, de donde parten numéricamente todas las carreteras españolas, y su plaza ha visto barricadas, revueltas, manifestaciones. El movimiento #15M nació allí y la tomó como base e insignia. Allí también hubo una vez un cartel que los ciudadanos y no una empresa, pusieron dos veces, y las dos veces fue removido por los servicios de limpieza del Ayuntamiento, me refiero a la placa del #15M: “Dormíamos, despertamos”.

Cada vez más la publicidad nos pide concesiones para ir ocupando espacios, y en ocasiones la línea entre lo público y lo privado se vuelve fina: ahí están los carteles con los nombres de las calles en Buenos Aires auspiciados por distintas compañías, la campaña del metro en Nueva York financiada por Barklays, los numerosos teatros patrocinados por marcas que asumen directamente el nombre de las mismas y otros casos como ayuntamientos que ofrecen la sponsorización de sus parques a empresas que puedan mantenerlos.

Pablo Cavero, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid
Pablo Cavero, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid

Hace unas horas se presentaba a la prensa la acción de Samsung en el Metro, y fuimos hasta allí para preguntar el número y tener más datos concretos sobre el tema. Misión imposible. Pablo Cavero, consejero de Transportes de la Comunidad de Madrid, remarcó varias veces la “exitosa respuesta en redes sociales”, que “en épocas de crisis la innovación y la creatividad fluyen”, y que “el primer objetivo es reducir el déficit de 800 millones de euros que tiene el Metro y que le toca cubrir a la Comunidad de Madrid” pero no contestó ni una sola vez la pregunta que le hicieron los medios: ¿cuánto paga Samsung por esto? ¿Cúanto ingresa por esta campaña?

“No tengo el dato exacto y aunque lo tuviera, sería prematuro y temerario darlo”. Por qué, le preguntamos. Dijo que como es el piloto, probablemente si fuera una historia de éxito, como lo está siendo, podrían planteárselo, pero que por ahora “ha excedido las previsiones y las expectativas”. Preguntamos cuántas eran esas previsiones, y sólo se limitó a decir que la campaña estaba siendo muy exitosa. Finalmente, cuando volvimos a preguntarle qué porcentaje del déficit actual se podría cubrir con este tipo de acciones, repitió: “Sería temerario y demasiado prematuro anticipar el retorno económico. Me alegro de que los madrileños tengan cada vez más cultura financiera y pidan los datos”. Una lástima que no los haya dado, porque los madrileños nos quedamos sin saber cuánto cuesta alquilar el nombre de Sol durante un mes.

 

Este artículo fue publicado originalmente por mi en ALT1040.

17A en Sol

Anoche pasé por la manifestación por un Estado laico. Llegué a Sol como a las 20hs. La manifestación estaba bastante desorganizada, nadie sabía muy bien a dónde había que ir. Venían con sus carteles y cánticos: algo a favor de la religión fuera de las escuelas, «No estamos todos, falta Galileo», «menos crucifijos y más trabajo fijo», «Cambio tarjeta del INEM por carnet de peregrino», «Esa mochila la he pagado yo», y también «Vuestro Papa es un nazi», «Iros a Somalia». Mucha gente cansada del despliegue y de las subvenciones por la visita del Papa.

Muchos grupos de la #JMJ que en estos días llena Sol y calles aledañas estaban por ahí, y a los cantos de la manifestación empezaron a responder con otros, tipo «Viva el Papa», «Benedicto, Benedicto». La actitud no era alegre, sino de enfrentamiento. Se producían situaciones de tensión. Hay que decir que no eran todos, eran algunos grupos los provocadores, como sucede casi siempre. También vi que la gente de la manifestación increpó a peregrinos de #JMJ que pasaban por ahí, eso no me gustó.

Me llamó la atención la actitud de la policía, que en cuanto veían a alguien con mochila de la #JMJ corrían a hacerles de escoltas y a convencerlos de que salieran de la plaza. La mochila debe venir con derecho a escolta incluído, tuiteé y más tarde aparecía un infaltable #mochilafacts.

La misma policía, que una vez que no quedaban jóvenes católicos en Sol, formó un cordón sobre las entradas, y más tarde cargó contra quienes estaban dentro, sin ninguna causa justificada.

Yo ya me estaba yendo a casa, buscando algún metro alternativo a Sol que estaba cerrado, y con preocupación leía los tweets que mandaban quienes estaban aún allí. Cuando llegué a casa y ví las imágenes todo esto me parecía inaudito. Los medios, una vez más, desinformando, llamando «anti-papa», el nombre que puso Esperanza Aguirre, a una manifestación que era a favor de un Estado laico; llamando indignados a los manifestantes, a pesar de que eran otras asociaciones y no el 15M quienes convocaron esta manifestación; diciendo que había agresiones por parte de los manifestantes y «olvidando» contar las provocaciones de los grupos católicos.

Más aún cuando veo las imágenes que ha grabado Stephane M. Grueso y lo que cuenta, él que estuvo desde el comienzo de la manifestación hasta que todo terminó. Coincido en muchas cosas con lo que dice y sobre todo con su pequeño excurso sobre la policía, no se lo pierdan (está como al final del artículo). Los que queremos que la calle sea realmente de todos debemos preguntarnos por la actuación de la policía, y me uno al pedido de que la Delegada del Gobierno en Madrid, Dolores Carrión dé algún tipo de explicación sobre lo que ocurrió en Sol anoche.

Actualización: Lidia Ucher, periodista, cuenta en primera persona su detención.

Los 40 de Sol

«Lo único que hicimos fue un gesto para romper el bloqueo mental que teníamos»

Esto dice uno de los primeros 40 acampados en Sol, en un estupendo reportaje que hizo Juanlu Sánchez para Periodismo Humano (en español) que refleja muy bien los comienzos de aquél inesperado #15m. Sin nombres propios, mostrando cómo hacer periodismo cuando los protagonistas no tienen nombres y apellidos porque la noticia fue el movimiento que surgió, atronador, inmenso, inexplicable y obvio a la vez.

Foto: Julio Albarrán