Elogio de los fans

¿Y si pensamos que los fans no son altavoces de sus ídolos sino que resignifican su mensaje, yendo en muchos casos más allá de la celebridad y apropiándose de sus símbolos para crear nuevas narrativas? Manuel Cuéllar entrevista a Iván López Munuera, crítico y comisario de la exposición “Pop Politics: Activismos a 33 Revoluciones”, abierta hasta el 21 de abril en el CA2M, en Madrid, y de allí recojo esto:

[…] pese a que Depeche Mode como grupo sean complacientes con los poderes fácticos y sociales en Gran Bretaña (en sus letras no hay ninguna voluntad de polemizar), la llegada de su música a socializaciones no previstas por ellos supone una activación reprogramada de su música en términos de disidencia frente al poder dominante, una actitud que ellos nunca tuvieron.

Ser fan no significa ser idiota, sino tratar de crear unas narrativas que se ajusten a lo que deseas de ti mismo, muchas veces de manera inconsciente o incluso restrictiva, pero siempre relevante. Dice más de lo que en un principio parece.

Imperdible la entrevista completa: Los fans como fuerza política en El Asombrario.

¿Software open source, SFA, o software libre?

El mismo Stallman que nos miraba desde la foto hubiese estado en contra de que pusieran un artículo sobre la General Public License en la sección “SFA”, que según Cenatic es lo mismo que Software Libre. Eso fue lo que sucedió ayer, cuando Cenatic tomó un artículo de Diario Turing “¡Es la GPL, estúpido!” y lo reprodujo bajo su sección SFA (Software de fuentes abiertas).

Y si es lo mismo, ¿por qué hacer la distinción y no poner Software Libre? Eso mismo preguntamos via Twitter y allí nos respondieron que “es lo que pone la ley”.

El tema aparentaba tener un matiz más del que suponía: no se entendía la distinción entre términos. Más allá de disquisiciones lingüísticas/jurídicas sobre si debemos hablar sólo con términos que se recogen en las leyes, o si las leyes deben servir a la sociedad o la sociedad a las leyes, me encuentro con un apunte de Miguel Vidal (PDF) que aclara la cuestión (gracias Roberto Santos) y del que tomo unos cuantos puntos.

La expresión Software de Fuentes Abiertas (SFA) surge del inglés “Open Source Software”, que significa literalmente “Software de código abierto”. Esta acepción intenta evitar la poligamia de la expresión free software, que en inglés puede traducirse tanto por software libre como por software gratuito.

El apunte sin embargo omite algo bastante importante y quizás por eso, algo más extenso de contar. Las diferencias no se trataban sólo de palabras, como casi siempre sucede, sino que hay un trasfondo filosófico, que afecta al concepto mismo del software libre, a sus fines y motivaciones.

El grupo de personas que hablaban de Open Source fundamentaban el uso del software libre en la mejor calidad que se obtiene del producto final, al tener a muchas personas que aportaban al mismo. Este era el fundamento principal y aquí desaparecía o se desdibujaba por lo menos el componente ético que siempre ha sostenido Richard Stallman. La acepción surge en una reunión en Palo Alto surgida después del anuncio de Netscape de liberar su código, lo que sería Mozilla, donde estaban Tim O’Reilly, Linus Torvals y Eric Raymond, entre otros. Ese mismo año, Raymond y Bruce Perens habían creado el Open Source Institute (OSI), que impulsaba el concepto “open source”.

Se intentaba evitar las reticencias a usar software libre que había dentro del ámbito corporativo, porque pensaban que luego no podrían explotarlo de forma comercial. Pero hubo mucha controversia con esta acepción, que llevó a interminables debates casi filosóficos donde se ponían en duda las verdaderas intenciones de intentar introducir un nuevo término. Esto generó mucha división, al final lo único en lo que hubo acuerdo es que no es tan importante la acepción como que el término se emplee con rigor, es decir no llamar software libre a algo que no lo es. Actualmente en el ámbito anglosajón los dos términos conviven, porque hay dos comunidades según el fondo filosófico en su motivación por usar software libre.

Hispanohablantes: ¿código libre o abierto?

El idioma español no lleva a equívocos, porque “libre” no significa gratuito sino que lleva a pensar en libertad, lo que es correcto, y este es el término que se ha venido usando en el ámbito hispanohablante desde hace casi 30 años, cuando Stallman definió y creó el movimiento “free software”.

Algunos hablantes minoritarios, sobre todo en ámbitos corporativos, según el apunte de Miguel Vidal, “por influencia del inglés y traducciones apuradas”, empezaron a usar “open source”. La ley 11-2007-LAECSP (Ley de Acceso Electrónico de los Ciudadanos a los Servicios Públicos) utilizó en su redacción la forma “Software de Fuentes Abiertas”, definida con la misma definición de software libre, pero que conlleva una filosofía detrás que no se puede dejar de lado.

Los malentendidos surgen en que al usar dos términos para lo mismo, muchas personas creen que son dos cosas distintas, y se pierden la distinción que hacen las dos comunidades. También que al usar “abierto” como reclamo de marketing da pie a que se utilice para cosas que no son software libre, por ejemplo permitir ver el código pero no modificarlo ni distribuirlo.

Sin necesidad, nos hemos traído una confusión lingüística del inglés cuando no la necesitábamos, por un lado. Pero por el otro, además, diciendo que las dos expresiones significan lo mismo, soslayamos la concepción diferente del software libre que tienen las dos comunidades, que puede ser interesante conocer antes de saber qué término estamos utilizando.

Foto: Innovation Group – CNS UCSB· University of California, Santa Barbara

Algunos libros que leí en el 2012 (y que recomiendo)

Creo que nunca he hecho lista de libros en el blog. 2012 ha sido mi año de acercamiento a las lecturas largas por dos razones: ebooks + Kindle. Como explicaba en la reseña, para mí ha sido un volver a los libros pero hacia adelante: el e-reader me ha devuelto ese espacio de concentración que no encuentro con otros dispositivos y me acerca una variedad de títulos imposible de conseguir en librerías físicas.

Este año dejé de decir la página y empecé a decir “voy por un 48%” de tal libro; comencé a preguntar a los autores si podía conseguir su libro en versión digital, y hasta pedí que me pasaran PDFs de alguno que no se había publicado aún para poder leerlo, sabedora de que si me mandaban el físico quedaría en alguna estantería esperando un turno lejano.

Sin embargo lo importante es que, tanto de papel como digitales, he leído buenos libros que recomendé en su momento y quiero recordar ahora, un apunte rápido sobre los que me acuerdo:

  • Steve Jobs, por Walter Isaacson. Esquivando el tema tan cansino de los fanatismos pro y contra Apple, esta es una biografía impecable sobre un creativo cuya influencia en varias industrias es innegable. Isaacson asumió un reto y creo que ha logrado mostrar al personaje y a la persona en sus virtudes y sus aristas más polémicas. Sólo por eso hay que leerlo.

  • Que la muerte te acompañe, de Risto Mejide: Hubo quien pensó que exageraba pero Risto Mejide me sorprendió con este relato de ficción que habla del amor, de la incoherencia y de la muerte. Ahora estoy por empezar su último libro, Annoyomics, pero en este ya estoy prevenida.

  • Gutemberg, the geek, de Jeff Jarvis: Es más bien un ensayo corto, o lo que se llama un Amazon single. Tenía ganas de leer algo que relacionara la época de la invención de la imprenta con los grandes cambios que está trayendo la existencia de internet; y en este trabajo, Jarvis cuenta cómo Gutemberg puede ser considerado un entrepreneur, cómo ideó una herramienta, cómo lideró equipos y cómo se movió incansablemente para llevar a cabo su invención.

  • El olvido que seremos, de Héctor Abad Faciolince. El único libro que me ha hecho llorar este año ha sido el de Héctor Abad. Dos veces, además. Una de ellas en el tren, sin pañuelos a mano. Imperdonable. En el libro, Héctor habla de su padre, Héctor Abad Gómez, médico sanitario asesinado por paramilitares en Colombia, pero antes de eso, describe y nos hace conocer a un hombre maravilloso, solidario y brillante, mientras desde las vivencias de un niño entendemos la realidad política y social de muchos países de Latinoamérica en aquellos años.

  • Basura, de Héctor Abad Faciolince: Después de leer El olvido que seremos me encontré con Héctor y me regaló otro libro suyo, Basura, advirtiéndome que no le tenía tanto cariño como a otros que había escrito. A mí sí me gustó, porque es la historia de un escritor excéntrico y habla de manías de los escritores, de soledades y caprichos. El último libro de Héctor se llama Un racionalista en las selvas del Vaupés, pero aún no lo he leído.

  • Tocar los libros, de Jesús Marchamalo: Un libro pequeñito pero doblemente especial para mí: primero porque habla de las manías que tenemos con los libros, por qué guardamos libros que jamás volveremos a leer, qué orden seguimos al colocarlos en estanterías y otras peculiaridades en esa relación que trabamos con lo que al fin y al cabo es un objeto, y lo leí en pleno proceso de mudanza, ordenando mi biblioteca y cuestionándome mucho todas estas cosas. También especial porque Jesús, a quien conocí en el Simposio Internacional del Libro Electrónico en México, después de eso siguió mi consejo y abrió una cuenta en Twitter y renovó su blog, lo que me llena de un orgullo tonto. Otro libro suyo que leí es Donde se guardan los libros, donde recoge entrevistas a varios escritores que hablan sobre sus bibliotecas.

  • María Inés de la Sierra, por Silvina Monge. Un relato en la voz de una mujer con una vida complicada y siempre al borde de la tragedia, la mitad de un diálogo donde sólo se oye la voz de ella: este libro es ágil y sorprende que en pocas páginas la autora logre definir una personalidad tan rica, una historia de vida tan vertiginosa y nos haga entender tan pronto a su personaje. La mezcla de argentino, mexicano y español en la voz de María Inés es simplemente deliciosa. Disclaimer: Silvina es una gran amiga desde hace años. Pero este es un librazo.

  • Rework, de Jason Fried: La gente de 37signals escribió un libro lleno de sentido común e ideas para empezar a trabajar de otra forma, derribando mitos sobre la forma en la que hay que gestionar una empresa, sobre todo cuando es pequeña. Muy recomendable.

  • Escribir para internet, de la Fundación para el Español Urgente: No queda demasiado elegante recomendar un libro en el que he tenido la oportunidad y el honor de participar, pero es que lo haría de todas maneras. Mario Tascón ha conseguido dirigir a filólogos y expertos digitales, con el apoyo de la mismísima RAE, para producir un libro tremendamente necesario e imprescindible para todos los que producimos contenidos para internet.

En estos momentos estoy leyendo:

Foto: Johan Larsson

Rajoy de los Viernes Negros

Todos los viernes de España
Se tiñen de terror negro
En Consejo de Ministros
Se anuncian días fuleros
Ya hay desahucios y mendigos
Y mucha gente en el paro
Cada finde es un martirio:
más recortes anunciados
Muchos salen a la calle
Sin modular la protesta
Y parece que molesta
Que la gente no se calle
Rajoy de los viernes negros
Y su séquito siniestro
Quieren aún más ajustes
Para alumnos y enfermos
Y aquellos viernes que antes
Eran días esperados
Hoy son días muy temidos
Por trabajadores vasallos
Dicen que un viernes Catrina
Pasó a mirar lo que había
Y al Consejo de ministros
Entró toda decidida
Estaba Rajoy hablando
Diciendo puras insidias
Diciendo las mismas cosas
Que hace unos meses decía
Diciendo todo lo contrario
Que dijo que no diría
Y excusándose a su vez
De hacer cosas que no haría
La Calaca miró fijo,
alzó su huesudo dedo
Y se piró dando un grito:
¡A ese ni loca lo llevo!

***

Las calaveritas literarias son versos que se escriben tradicionalmente en México para el Día de los Muertos, 2 de noviembre, y consisten en escribir unos versos hablando de la Muerte ironizando lo cotidiano y normalmente “matando” a algún personaje o persona, conocida o desconocida. Esta es la primera vez que escribo una, y aunque no me animé a matar a nadie, creo que bastante cerca estuve.

Hemerotecas digitales online en español

Se dice, con razón, que pocas cosas tienen menos valor que el periódico de ayer. Pero ¿qué pasa cuando hablamos de una colección ordenada de diarios de ayer? La cosa cambia porque el cronista ha escrito esa primera versión de lo que será historia, y por eso tantas veces resulta revelador volver la vista hacia los hechos y las noticias que se olvidaron en la urgencia del día a día para contrastarlos con el presente.

Tanto los periodistas cuando buscan declaraciones contradictorias en el pasado del próximo político que van a entrevistar, como investigadores y estudiantes que suelen necesitar “tirar de hemeroteca” para sus estudios, recurren a las bibliotecas de periódicos, revistas y publicaciones regulares.

Thomas Hawk

Los periódicos digitales más importantes de cada país suelen tener un buscador integrado en la web que recupera los artículos publicados online, pero no suelen abarcar más allá hacia atrás que desde el momento en que ese diario empezó a publicar en internet. Hay otros medios o bibliotecas con colecciones de publicaciones periódicas que han hecho un esfuerzo importante digitalizando lo que alguna vez se había publicado en papel, para ponerlo a disposición de cualquier persona que desee consultarlo en línea.

Las hemerotecas que existen en español aún son escasas si las comparamos con la riqueza digital de otros países anglosajones, pero van creciendo, y esfuerzos como el de Hispana en España, en consonancia con la Iniciativa de Archivos Abiertos de la Unión Europea, o Conaculta en México, que tiene en marcha un proyecto de digitalización de los fondos bibliográficos de las bibliotecas, hacen posible que cada vez sean más los recursos disponibles a través de internet.

En esta ocasión hemos hecho un listado simple de varias de las hemerotecas digitales accesibles a través de internet en español, en países de Latinoamérica y España, tanto las digitalizadas como las que pueden ser referencia por su buscador en noticias publicadas en la web, pero en todos los casos hemos incluido sólo aquellas cuyo material puede ser consultado de forma completa online, por lo que se han quedado fuera aquellas hemerotecas que sólo permiten consultar la ficha o el catálogo y no la publicación completa en la web. Los fondos bibliográficos en línea suelen ser esfuerzos aislados y por eso la idea es seguir recopilando hemerotecas, por lo que si conocen más, pueden agregarlas en los comentarios que seguiré añadiéndolas al listado.

Argentina

Colombia

  • El Tiempo: Cuenta con un buscador de noticias desde 1910.

Costa Rica

  • La Nación: Su archivo histórico va desde 1946 a 1992.

Ecuador

  • Diario Hoy Tiene un buscador de Google integrado para buscar entre noticias publicadas desde 1990 en la web.

México

Perú

  • La República: Su buscador permite encontrar artículos publicados entre 1981 y 1995.

Venezuela

  • El Universal: Utilizando el buscador de la página de este periódico venezolano podemos recuperar artículos publicados entre 1909 y 1995.

España

  • Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional de España: Esta hemeroteca supone el inicio del proyecto de la Biblioteca Digital Hispánica, que se creó para usar internet como medio para consultar y difundir el Patrimonio Bibliográfico Español conservado en la Biblioteca Nacional. Su colección consta de 1.065 títulos seleccionados por ser periódicos y revistas representativos de su época que “reflejaran la riqueza temática de la edición hemerográfica hispana y de los que se conservaran colecciones completas”, por lo que encontraremos allí prensa política, satírica, humorística, científica, religiosa, ilustrada, amena, deportiva, artística, literaria, etc.
  • Hemeroteca de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes: Contiene ediciones digitales de revistas científicas y culturales de diferentes áreas temáticas.
  • Biblioteca Virtual de Prensa Histórica
  • El País Su buscador permite acceder a artículos en línea desde la página web.
  • La Vanguardia: Su hemeroteca en línea permite consultar material publicado desde 1881.
  • ABC: Completísima hemeroteca online con artículos desde 1903.
  • La Gazeta es el antecedente del BOE (Boletín Oficial del Estado). Tiene bastante información desde 1661 a 1967. Hay listas de fallecidos en el extranjero, soldados muertos en campaña o nombramientos, entre otros.
  • El Mundo Su archivo comienza en 1989.
  • Público: este periódico es de los más jóvenes, por lo que su archivo digital comienza en 2007.
  • Hemeroteca de Radio Televisión Española: cuenta con un fondo audiovisual muy interesante.

Hemerotecas regionales y locales en España

Otras recopilaciones o recursos

Una de las posibilidades que nos da internet es la de poder hacer mucho más accesibles ya no sólo medios impresos, sino también archivos de sonido y audiovisuales, así como una serie de artículos sueltos, trabajos académicos, bases de datos y otros tipos de publicaciones que se pueden encontrar en bibliotecas, además de los libros como tales. Dejo aquí algunos buenos recursos y recopilaciones de bibliotecas online.

  • Directorio y Recolector de Recursos Digitales HISPANA: Hispana es un directorio que constituye en red con el objetivo de interconectar las bases de datos de todo tipo de instituciones españolas, de la misma manera que en Europa lo hace Europeana, respondiendo a la iniciativa de Archivos Abiertos promovida por la Unión Europea. En él encontramos repositorios institucionales de universidades y bibliotecas digitales locales y autonómicas. Ofrece un sistema de búsqueda centralizado para consultar en todos ellos.
  • Biblioteca Digital Europea (The European Library: ofrece acceso a 48 Bibliotecas Nacionales de Europa en 35 lenguas.
  • Documents for History: una idea surgida de Arnau Gonzàlez i Vilalta, Profesor de la Universitat Autònoma de Barcelona, que dio como resultado una muy buena recopilación de hemerotecas digitales, ordenadas por regiones.

Foto: Thomas Hawk. Este artículo fue publicado originalmente por mí en Bitelia.

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