Google Play Music

La distribución de la música en internet tiene un campo prometedor por recorrer, en el que ya están moviéndose muchas empresas y artistas. Obviamente Google no quiere quedarse fuera de eso y ayer abrió su servicio de música, Google Play Music, para Europa, agregando funciones a su app para Android.

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Además de Spotify, el referente obligado en este nuevo modelo de distribución online de música, en Bitelia hemos analizado otros servicios similares como Deezer o Grooveshark y también veremos aquí qué trae el servicio de música del gran Google, que hace un año lo lanzó en Estados Unidos, y desde ahora podemos probar también en España, Francia, Alemania, Reino Unido e Italia. Google Play Music ha firmado acuerdos con grandes discográficas: Sony Music, Warner Music, Universal Music y Emi, más varios sellos independientes.

Qué podemos hacer con Google Play Music

Google Play Music es un servicio en la nube por el que se puede escuchar música mediante streaming,comprar canciones o álbumes, y almacenar hasta 20.000 temas que tengamos en nuestra librería musical, para poder acceder después a ella desde cualquiera de nuestros dispositivos, hasta 10 por usuario. Google Play Music realmente cumple con lo que ofrece y la música que compres se puede descargar posteriormente para guardarla donde quieras, sin DRM y sin trabas, haciendo valer un reclamo ciertamente controvertido: Set your music free.

La carga en la nube de tu librería musical se realiza mediante un programa propio llamado Music Managerque tienes que instalar. El sistema es como el de Amazon Cloud Player, con la gran diferencia de magnitud del almacenamiento al que Google nos tiene acostumbrados: las 250 canciones que permite importar Amazon se nos hacen pocas al lado de las 20.000 que nos deja subir Google gratuitamente, y que es la característica que hace destacar a este servicio.

Los precios son similares a los que nos tiene acostumbrados iTunes, Spotify o Amazon y rondan en torno a un euro (o 1,29 dólares) por canción por ejemplo.

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En la tienda de Google Play, además de las aplicaciones Android, películas y libros, ahora veremos la sección Música, donde podremos buscar todas las bandas y álbumes que queramos comprar. Cuando Google Play Music se lanzó en Estados Unidos hace un año había canciones gratuitas, pero en este lanzamiento europeo no las hay. La clasificación por categorías (aún) no está muy afinada, ya que por ejemplo entrando en Comedia podíamos encontrar a Justin Bieber, Mariah Carey y Michel Bublé; será algo que tendrán que pulir.

Debemos decir que el resto de la plataforma funciona muy bien: tanto el streaming como la subida y descarga de música son rápidos y van fluidos. Una opción muy buena que tiene es la de compartir la música que has comprado con tus círculos de Google+, y de esta manera, tus contactos tienen la oportunidad de escuchar de forma completa las canciones que compartas, aunque sólo una vez.

Novedades en la app de Android

google-play-music-en-Android-300x225-3Google Play Music agrega una serie de nuevas funciones en su app de Android, y la más interesante es probablemente el soporte para la reproducción offline. También incorpora lo que llaman «Instant Mixes», para crear rápidamente listas de reproducción basadas en los últimos temas escuchados, y otra novedad es la de la reproducción sin silencios entre tema y tema (gapless playback). Google Play Music para Android es gratuita y compatible con Android 2.2 Froyo o superior.

Cómo empezar a usarlo

Lo primero es ir al sitio web de Google Play Music. Allí al empezar, después de ingresar con nuestra cuenta de Google, lo primero que nos pide son los datos de nuestra tarjeta de crédito o débito para activarlo, aunque no se nos hace ningún cargo por esto.

Una vez que lo hacemos, tendremos que bajar Music Manager para poder subir nuestra librería a esa espaciosa nube de Google Play Music. Por ejemplo si usas Mac, te preguntará dónde guardas tus canciones: en iTunes, en la Carpeta Música o en otras carpetas. Atención con este paso porque luego te preguntará si ese será el lugar donde buscará luego para subir temas automática y constantemente, y tienes que recordar que después de las 20.000 canciones ya no es gratuito. Si tu disquería es grande, la subida puede tardar un tiempo, y el sistema te dará entonces la opción de escuchar un poco de música mientras termina.

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Una vez dentro podrás ver todas tus canciones, ordenadas por álbum, artistas, canciones y géneros. También tienes a mano las listas de reproducción formadas por las canciones que has puesto en cola, a las que has dado un thumbs up (pulgar arriba), las últimas agregadas, las compradas, las compartidas por tus amigos y las recomendadas por Google Music. Abajo de la página se ve el reproductor, con los botones e información del tema que se está reproduciendo, a la misma manera que en Grooveshark por ejemplo.

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Sus Labs

En Google Play Music hay una pestaña con Labs, funciones experimentales que Google va probando en sus productos. En este servicio por el momento hay 4:

  • Desktop Notifications (Notificaciones en el escritorio): Para saber, cuando comienza una canción, qué es lo que está sonando, despliega una notificación en tu escritorio con el nombre, artista, título del disco e imagen de la tapa. Sólo se puede usar en Chrome.
  • HTML5: Para poder escuchar música sin usar Flash. Funciona en Chrome, Safari 3.1+ e IE9+.
  • Star Ratings: Para cambiar la forma de dar puntos a las canciones, en vez de los pulgares que vienen por defecto, podemos hacerlo con estrellas.
  • View Track Comments (Ver comentarios de las pistas): Habilita un campo de comentarios que puede verse y ser editado al reproducir cada canción.

Artist Hub

Algo que pasó un poco desapercibido en su lanzamiento es una de las oportunidades que considero más interesantes: la posibilidad que da Google Play Music a casi cualquiera de vender su música. Además de haber firmado acuerdos con las principales discográficas y cientos de sellos indie, Google Play Music ofrece a artistas independientes su Google Play Artist hub, una forma de que puedan vender directamente su música a quien quiera comprarla. De esta manera es posible tener su propia página en la Google Play Store y decidir el precio y la publicación de sus álbumes.

Para darse de alta es necesario pagar una tarifa de 25 dólares, que les permite publicar un número ilimitado de contenido original. Una vez que se completa este paso, no se puede cambiar el nombre del artista ni la dirección de correo electrónico asociada al mismo, así que mejor tener esto pensado antes de abrirla.

Lo que no nos convence

Todo sería maravilloso, si no hubiera algo que nos genera dudas. Hicimos algunas pruebas sobre la cantidad de datos 3G que gasta escuchar canciones con Google Play Music, y estos fueron los resultados:

  • En un paseo de 20 minutos, donde conectamos el 3G y escuchamos 3 canciones, Google Play Music usó 44 MB de datos. Las canciones estaban a la máxima calidad, 320kbps.
  • La canción de Adele, Rolling in The Deep, original a 320kbps pesa 8,76 MB. Después de escucharla medimos y vemos que ha consumido algo más de 7 MB, prácticamente lo que pesa la canción. La misma prueba con el servicio de Spotify consume 4 MB, a misma calidad, casi la mitad de consumo.

Casi 10 MB por canción de gasto de datos cuando estamos en 3G es algo que puede desalentar a quien no tenga un plan ilimitado de datos.

Una opción por supuesto, es usar el modo offline, que es una de las novedades de la app móvil, pero aquí empezamos a restar espacio disponible en nuestro móvil. Por otro lado, aunque no uses el modo offline, la primera vez que reproduces una canción Google Play Music la guarda en el caché, por lo que debes saber que allí también estarás ocupando espacio en tu smartphone.

Conclusión: un 7,5/10

Sin dudarlo, tener 20.000 canciones en la nube es un gran regalo, y poder acceder a ellas desde todos los dispositivos es maravilloso. El hecho de que luego realmente puedas bajarlas otra vez, traerlas y llevarlas, sin DRM, dándote control REAL sobre lo que compras (algo que también fue una sorpresa para Ricardo Galli, que lo probó en Linux) me parece fair play y un modelo que sienta buen precedente.

La interfaz del navegador está cuidada y es muy fácil de usar, y la subida y bajada de los archivos es rapidísima. Esas son las primeras impresiones de una idea genial pero que quizás le falte afinarse en la ejecución, como hemos visto más arriba con la cantidad de datos que consume cuando reproducimos usando 3G en el móvil.

Por otro lado, me pregunto si como consumidores de música no estamos un poco más allá de la descarga de canciones… Mi impresión es que al final es un servicio de compra al mismo precio que otros, bien implementado (y por eso lo usaré), que me ofrece gran cantidad de almacenamiento de mi librería. Pero me quedo pensando que por el precio de 5-10 canciones por mes (unos 10 euros), puedo tener mucho más en un servicio de streaming online ilimitado como Spotify, que no me pide pagar por la descarga si lo voy a escuchar desde la nube.

¿Pagar por la descarga individual de canciones o pagar por el acceso a un catálogo inmenso en todo momento? Hay posibilidad de las dos: mientras Spotify me cobra una «tarifa plana» a modo de suscripción para acceder a lo que se me ocurra o a artistas que aún ni siquiera conozco, Google Play Music me «regala» almacenamiento y me deja subir mis canciones gratuitamente, pero me cobra la venta de cada una de las que quiera escuchar (y no tenga ya).

Dependerá de la opción que cada usuario prefiera de acuerdo a sus circunstancias (y me gustaría escuchar sus opiniones), pero desde luego que teniendo cada vez más acceso permanente a internet (conexiones de banda ancha o fibra en hogar y oficina, y 3G estable en el móvil) la opción de almacenar archivos gastando espacio y recursos en moverlos se hace obsoleta e innecesaria para muchos de nosotros.

Google Play – Music from John Douglas White on Vimeo.

Esta reseña fue publicada originalmente por mí en Bitelia.

 

Kindle, volver a los libros, pero hacia adelante

Desde que apareció el Kindle, allá por 2007, me gustaba pensar que tarde o temprano dejaríamos de hablar de la tinta electrónica para volver a recomendarnos autores y comentar sobre los libros que leíamos. Eso está pasando, y más que nunca lo vemos en estos días post-vacaciones. Amazon llegó hace unos meses a España y los números de ventas del dispositivo en las pasadas navidades han sido notables: 4 millones, sin incluir las ventas de Reyes, convirtiéndolo no sólo en el producto más vendido en Amazon ES sino también en el que está en más whishlists (listas de deseos) de usuarios.

¿Qué provoca que tanta gente quiera y tenga uno? ¿Cómo funciona? Desde hace unas semanas estoy probando un Kindle y quiero contarles mi experiencia y lo que no siempre se lee en las reseñas técnicas.

El Kindle que estuve probando es el dispositivo que se puede comprar actualmente en Amazon.es, también llamado Kindle de cuarta generación. Vino después de los primeros modelos, del Touch y del Keyboard Kindle. Este Kindle es un lector electrónico en su versión más pura, que sacrifica la pantalla táctil y el teclado físico por un precio más accesible: 99 euros para España o 139 dólares más envío para el resto del mundo.

La experiencia de olvidarse de todo

Sus apenas 170 gramos y su diseño lo hacen ser tan ligero como para poder sostenerlo con una sola mano, y olvidarnos del peso de un libro. Kindle ha diseñado su tableta para que toda nuestra atención pueda irse a la historia que estamos leyendo y no al dispositivo.

Estamos tan acostumbrados ya a leer en pantallas que nos hemos olvidado de que hay otra experiencia de lectura: Kindle es como un volver a los libros, pero hacia adelante.

La tinta electrónica, para quienes nunca hayan visto un Kindle, se ve y se siente como el papel impreso: no hay retroiluminación como en una pantalla y por eso la batería puede durar tanto. No hay reflejos y permite la lectura a plena luz del sol. Por lo mismo, también necesitarán una lámpara tipo clip si quieren usarlo en la oscuridad, por ejemplo al leer en la cama de noche o en un avión o tren para no molestar a los demás.

Las comparaciones: Kindle versus biblioteca

Confieso que solía ser bastante escéptica con respecto a Kindle porque me parecía absurdo tener que cargar con un dispositivo más para hacer algo que ya podía hacer en mi netbook o en una tablet. Después de usarlo el primer día me dí cuenta de que no podía estar más equivocada. Es un gran error comparar un Kindle con una tablet: aunque podamos leer en los dos, el Kindle es específicamente para leer: Kindle es una caja con muchos libros, incluso los que aún no sabemos que leeremos.

Un Kindle de 170 gramos en tu bolso sólo puede ser comparado con una biblioteca de 1400 libros de papel: y allí no quedan dudas de que es un invento estupendo para los devoralibros.

Cosas que puedes hacer en tu Kindle de cuarta generación

El funcionamiento de Kindle es bastante básico. Este modelo te permite conectarte mediante wifi a Amazon Kindle Store y comprar tus libros en un solo click mediante Whispernet. También puedes comprarlos desde otro PC, y que los libros aparezcan en tu Kindle automáticamente. Está preparado para que puedas empezar a usarlo sin conectarlo a un ordenador, y descargarte directamente cualquiera de los 900.000 libros de su catálogo, entre los que hay ya 1600 ebooks gratis en español, y muchas publicaciones exclusivamente digitales, como los ebooks de Hipertextual, por precios menores a los 3 euros.

Debo avisar en este punto algo bastante notable que sorprendentemente muchas editoriales siguen sin advertir: comprar libros electrónicos es tan instantáneo y placentero que se vuelve adictivo, tengan mucho cuidado.

Otra opción es descargar libros digitales gratuitos y usar Calibre para gestionar tus libros electrónicos desde tu PC (hay versión para Windows, Linux y Mac), convirtiéndolos a los formatos soportados por Kindle.

Como otros lectores electrónicos, la forma de visualizar el texto es bastante ajustable: 8 tamaños, 3 tipos de letra, 3 tipos de interlineado y 3 opciones de palabras por línea hacen que prácticamente enseguida encontremos la opción más cómoda a la vista.

También tiene diccionarios integrados con búsqueda instantánea, tanto el de la RAE en español como el Oxford para las lecturas en inglés, y es posible ver la definición de una palabra en la misma página en la que estamos leyendo. Kindle también permite buscar en Wikipedia o en Google, aunque la navegación en otras páginas no es buena.

Algo maravilloso que se llama Whispersync permite que tus lecturas, marcadores y notas se sincronicen, por lo que puedes dejar la lectura en una página y retomarla desde una aplicación de Kindle en otro dispositivo (por ejemplo tu smartphone o tu ordenador) y siempre entrarás en la página donde lo dejaste.

Dije marcadores y notas porque podemos también subrayar o seleccionar un pasaje, agregar o no una nota, y guardarlo o compartirlo con nuestros contactos en Amazon, Twitter y Facebook. Hay una opción para que podamos ver los fragmentos más subrayados por los lectores, lo que no deja de ser interesante y revelador de lo que otros consideraron, nunca mejor dicho, remarcable. Para el animal social que hay en nosotros, esta opción representa una forma rápida de saber qué están leyendo nuestros amigos y conversar con ellos sobre nuestras lecturas.

Amazon nos permite habilitar un perfil en su web donde van quedando todos nuestros pasajes marcados y notas, además de los libros que hemos leído o leeremos, todo esto con opciones de privacidad para mantenerlo privado o compartirlo.

Los datos técnicos

  • Pantalla de tinta electrónica E Ink de 6 pulgadas.
  • Resolución de 600 x 800, 167 ppp, 16 escalas de grises.
  • Medidas: 16,6 cm x 11,4 cm x 0,87 cm
  • Peso: 170 g.
  • Capacidad de hasta 1.400 libros o 2 GB de memoria interna (aproximadamente 1,25 GB disponibles).
  • Batería: Con una sola carga, puede durar hasta un mes (con el wifi desactivado y tomando como referencia un hábito de lectura de media hora al día). En caso de tener el wifi siempre activado, la batería puede durar hasta 3 semanas. Se carga en tres horas completamente.
  • Conexión Wifi.
  • USB 2.0 (conector micro-B).
  • Formatos de lectura: Kindle (AZW), TXT, PDF, MOBI sin protección y PRC en su formato original; HTML, DOC, DOCX, JPEG, GIF, PNG, BMP por conversión.

Conclusiones

El libro electrónico ha llegado muy rápido y muy tarde a la vez. Las editoriales y los principales periódicos deberían estar regalándonos lectores electrónicos, deberían hacer lo que sea para que todos tuviéramos uno, asegurarse de aprovechar esa adicción tan maravillosa a los libros y ya deberían haber tomado nota de la impulsividad que existe cuando la compra es instantánea, cuando ves en un segundo aparecer casi mágicamente en tu mano aquel libro que quieres leer.

Si te gustan mucho los gadgets, pero nunca terminaste de leer un libro largo, quizás no necesitas un Kindle. Si te gustan los dispositivos portátiles y hasta ahora no te gustaba leer, quizás Kindle te haga entrar a un mundo nuevo. Si buscas navegar en internet, multitasking, jugar, colores y atractivo visual, no te compres un Kindle.

Si te gusta leer, un Kindle te hará muy feliz. Si has dejado de leer libros largos porque no te acostumbrabas a leerlos en pantalla, deberías probar un Kindle. Si alguna vez has dejado de leer algún libro porque no podías o querías cargar con él en tu día a día, un Kindle te hará fácil la vida. Si lees en inglés, estás perdiendo tiempo al no tener uno: hay muchísimos títulos disponibles en ese idioma.

Y nunca pienses en Kindle como un dispositivo y nada más, Kindle es el ecosistema que ha creado Amazon alrededor de él. Kindle no es la cajita: son los 1400 libros en tu bolsillo.

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Este artículo fue publicado originalmente por mí en Gizmología.