Ben Scott: «La crítica al activismo online se equivoca en la escala»

Ben Scott

Ben Scott es asesor político e investigador de comunicación del Open Technology Institute en el New America Foundation. Anteriormente consejero de Hillary Clinton, estuvo en re:publica 2013, el evento sobre tecnología y medios digitales, hablando sobre las nuevas formas de participación de la sociedad en política a través de las redes. Al término de su conferencia nos acercamos para hacerle algunas preguntas.

MG – Hace un rato estabas hablando de activismo online y en España hace dos años nació el movimiento del 15M (Ocupar Sol), ayudado por las redes en internet (Ben asiente con la cabeza). Después de dos años no vemos respuesta desde los políticos, la situación económica ha empeorado, hay un alto porcentaje de desempleo, y hay quienes se cuestionan si todo eso sirvió para algo. Se habla del «clictivismo», nos preguntamos si el hecho de dar muchos Likes en Facebook hace que las cosas cambien o simplemente es una forma de mantener nuestra conciencia tranquila y como dice Susan George, de Attac, las cosas no cambian realmente hasta que no se sale a las calles.

BS – Hay algo de verdad en la crítica que dice que la organización en internet quita fuerza al activismo de calle. Pero creo que el error en esa crítica está en la escala. El número de gente que puedes organizar yendo puerta a puerta y sacándolo a las calles es pequeño comparado con los recursos que tienes que invertir para llegar a una muchedumbre. El número de personas a las que puedes llegar online es enorme y esto se relaciona con lo que dije antes sobre información, organización y el apoyo activo a una causa.

Por eso, obviamente, cuando estás construyendo un movimiento quieres que el 100% de los participantes apoyen activamente la causa, quieres que todos se levanten de su ordenador y salgan a las calles. Pero no todo el mundo en un movimiento es un participante activo. Tienes a algunas personas que sólo están enterándose de los temas, tienes a otros que están deseando ser organizados para ser parte del movimiento, que sólo quieren estar en la lista de email, ser parte de la página de Facebook, pero nunca van a dar el paso a ser participantes activos de la causa. Hay un porcentaje para la gente que sólo es informada, otro para la que es organizada y otro  para la que lucha activamente. Y no puedes tener a todos en una sola categoría.

Con internet puedes hacer crecer las tres categorías, y puedo entender que estés frustrado si tienes a 10 millones de personas en tu página de Facebook y solo 10.000 salen a la calle, pero eso no significa que los 10 millones no valgan la pena.

MG – Ha habido un debate sobre si internet tiene que ser un derecho humano o no. Algunos países ya lo han incluido en sus leyes, pero por el otro lado, Vint Cerf ha dicho que esto no es correcto ya que internet es meramente una herramienta y no un derecho humano en sí. ¿Cuál es tu punto de vista en esto?

BS – Los derechos humanos son la libertad de expresión y la libertad de reunión. Internet permite que estos derechos humanos existan en formas nuevas. Así es que hay una nueva idea de los que son los derechos humanos en el ámbito de la libertad en internet, lo que  realmente se refiere a los antiguos derechos aplicados a un contexto digital. Vint Cerf está en lo correcto, internet en sí misma no es un derecho humano, pero la manera en que las personas la usan lo es.

MG – ¿Está internet contribuyendo o no al progreso de la humanidad? ¿Somos más o menos iguales gracias a ella?

Es una pregunta difícil de responder, pero voy a decir algunas cosas sobre esto. Internet nos da acceso al conocimiento, lo que previamente era imposible, y trae una oportunidad para que puedas comunicarte fuera de tu comunidad, fuera de tu ideología política, fuera de tu religión, de tu país, idioma o región… Tiene el efecto de interconectar a las personas en maneras que previamente eran imposibles y yo pienso que todo eso son beneficios. Por supuesto, hay maneras de usar internet para estrechar aún más las mentalidades, para promover el extremismo, para atacar a tus enemigos, pero en general, la mayoría de las personas están usando internet de una manera beneficiosa. No lo veo como un bien innegable o indiscutible pero es definitivamente progreso para nosotros.

 

La conferencia que Ben Scott dio en re:publica 2013 a continuación:

 

Esta entrevista fue publicada en eldiario.es

Cómo el copyright pretende que seamos tontos

Here are two words that have no business hanging out together: «used MP3s.» If you know anything about how computers work, that concept is intellectually offensive. Same goes for «ebook lending», «digital rental» and a host of other terms that have emerged from the content industries’ desperate scramble to do the impossible: adapt without changing.

These concepts are all completely imaginary, and yet we treat them as if they are real, and have serious discussions about every last detail of how they function — like a debate about the best mutant superpower, but with multimillion dollar lawsuits. Copyright necessitates that we all pretend we don’t know any better. It makes us act stupid.

The Copyright Lobotomy: How Intellectual Property Makes Us Pretend To Be Stupid, por Leigh Beadon en Techdirt. Todo el mundo tiene que leerlo.

CISPA otra vez, y peor

Mientras medio mundo (o entero occidental) seguía tuit a tuit (que ya no por la TV, pero eso es para otro post) la caza humana del sospechoso de Boston, el Congreso de Estados Unidos aprobaba CISPA (Cyber Intelligence Sharing and Protection Act), una ley que ha hecho muchísimo menos ruido que SOPA y ACTA, y sin embargo es mucho peor en lo que se refiere a la pérdida de privacidad en internet.

CISPA

Lo más curioso es que esta vez y a diferencia de las anteriores leyes que fracasaron, los grandes de internet apoyan CISPA: Microsoft, Yahoo, HP, Oracle y Cisco -reunidos en la asociación Technet-. Aunque Facebook, que hasta hace semanas estaba a favor, ha restado su apoyo y Google no ha fijado una posición pública. En la página del Congreso se puede ver la lista de compañías que han enviado cartas de apoyo a CISPA.

La ley, con la siempre efectiva excusa del terrorismo, exime de cualquier tipo de responsabilidad a las compañías que entreguen datos privados de sus usuarios. Como señala Michelle Richardson , de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, las compañías pueden enviar directamente los datos que encuentren al gobierno, sin tener que extraer la información personal y privada antes de compartirla (con otras compañías o con el gobierno), y no tendrán ningún tipo de responsabilidades legales. Es decir, pueden hacer lo que quieran con esta información.

El último paso para su aprobación final se puede dar en el Senado. La falta de garantías de lo que las compañías puedan hacer con esa información es lo que aparentemente está preocupando a la Administración Obama, quien podría ejercer su veto y frenar la ley, para lo que ya hay una campaña promovida por la EFF.

Sexo hipster

Es tan hegemónica la presencia del sexo en la vida contemporánea que sería complicado distinguir lo que es sexo de lo que no lo es. Lo que es una broma inocente de una insinuación sexual. La cultura hipster hace bastión de esta indiferenciación de lo sexual. Vive en los límites de lo que es lícito e ilícito explicitar. Fuerza los límites de la tolerancia de lo que es posible consumir. La cultura hipster ya no le tiene miedo al sexo porque no hay elemento a su alrededor que no sea sexual.

Hipsteria Lane: gentrificando la intimidad

Entrevistada por Lacaffe

Y yo feliz de charlar un buen rato con ellos, una tarde soleada, desde la terraza de un hotel con unas vistas increíbles a la calle Alcalá. Los chicos de Lacaffe son dos periodistas, Álvaro Estallo (@aestallo) y Daniel Lisbona (@uliseslima77) que comenzaron con este proyecto de videoentrevistas el año pasado, en 2012. Con una producción muy cuidada (teaser incluido), uno de sus secretos es que hacen sentir muy a gusto al entrevistado y se esfuerzan porque muestres tu lado más relajado y personal. La elección de la música y la edición son maravillosas, como pueden comprobar.

Entre sus invitados han estado Quequé (también hablando de Twitter), Leopoldo Abadía, Sindo Lafuente, Steve Gibson (cuyas esculturas con cartón me fascinan), Javier Coronas, Marta Reyero, Javier Gallego y tantos más.