El mito de la escala

“The myth of scale is seductive because it is easier to spread technology than to effect extensive change in social attitudes and human capacity. In other words, it is much less painful to purchase a hundred thousand PCs than to provide a real education for a hundred thousand children; it is easier to run a text-messaging health hotline than to convince people to boil water before ingesting it; it is easier to write an app that helps people find out where they can buy medicine than it is to persuade them that medicine is good for their health. It seems obvious that the promise of scale is a red herring, but ICT4D proponents rely—consciously or otherwise—on it in order to promote their solutions.”

Boston Review — Kentaro Toyama: Can Technology End Poverty? via MalaMujer

El verdadero tamaño de África

No es hasta que visitas un par de países africanos o hablas con su gente cuando sales del error de referirte a África como si fuera una unidad homogénea, como si cada uno de sus países no tuviera distintas culturas, lenguages, identidades.

Kai Krause ha hecho su pequeña contribución a la lucha contra lo que él llama «immappancy», algo que sería en cierta forma similar a la falta de alfabetización, la insuficiencia de conocimiento geográfico, con este mapa de África, donde otros continentes y países superpuestos nos dan una idea de su tamaño real. Si hacen click sobre la imagen pueden ver además las cifras.

The true size of Africa

África, la olvidada, no sólo lo es por los políticos, los gobernantes o los medios de comunicación. Incluso en los mapas que normalmente utilizamos aparece más pequeña de lo que es, algo de lo que nos damos cuenta cuando vemos el mapa que hizo Arno Peters, también llamado Proyección de Peters, que también refleja nuestra idea errónea de que los países del hemisferio norte son mucho mayores que los del sur. Por cierto, The West Wing, en la segunda temporada, le dedicó una escena de su capítulo 16 al tema.

Via: Blame it on the voices

Mashable, tecnología y desarrollo

Adam Hirsch, Mashable

Mashable, junto con la Fundación Naciones Unidas y 92Y están organizando este año el primer Digital Media Lounge de la semana de Naciones Unidas: un espacio donde periodistas, bloggers, representantes de ONGs hemos trabajado juntos para llevar la información de lo que se dijera durante esta semana hacia fuera de las paredes de las salas y convenciones.

Preguntaron a Adam Hirsch de Mashable cómo continuarán con la cobertura después del Digital Media Lounge desde esta web, tan centrada en lo tecnológico, y dijo que en estos momentos hay 5 personas en el equipo editorial dedicadas a buscar información sobre temas sociales y de desarrollo. «La idea es no sólo hablar de tecnología y redes sociales sino de ver cómo las personas se están conectando«, dijo. Se mostró encantado de poder hacer llegar estos temas a otras audiencias y que la gente se vea interesada en ellos.

Al final es algo de lo que hablo bastante en este blog, cómo los avances tecnológicos permiten cambios desde algo pequeño, sobre todo en los países que más lo necesitan, y cómo la tecnología está ahí para que la usemos pero está en nosotros apropiarnos de ella, poder darle un uso liberador que ayude a las personas.

Hoy tuitée algo que dijo Matthew Bishop, de The Economist, en la mesa con Adam Hirsch: «Creo que las redes sociales son el factor que cambia las reglas de juego para los pobres, para tener una voz» y alguien acotaba: «Siempre y cuando el pobre tenga ordenador, internet y luz eléctrica para utilizarlas no?» Pero pensar así es creer que los usos de las redes sociales son los mismos que los nuestros: con PC, con ADSL fijo pagado desde casa.

En muchos países de África el uso de móviles está muy extendido y cada vez más personas están en redes sociales por ser una forma rápida y barata de enviar mensajes. En Latinoamérica se utiliza mucho el móvil, cada vez más para conectarse a Internet, y quienes no tienen internet en sus hogares pagan en locutorios por horas para conectarse con sus amigos y jugar, socializar o compartir información. El mundo es mucho más grande de lo que puede parecernos, y las posiblidades tecnológicas se multiplican. Está en nosotros encontrar esos usos e intentar ver cómo podemos cambiar realidades para ayudar a las personas, porque al final no es la tecnología en sí lo importante sino lo que ella puede hacer por nosotros.

Matthew Bishop (The Economist): «La agenda es la correcta y estamos todos en la misma dirección»

Matthew Bishop, Adam Hirsch en el DML

Matthew Bishop (@mattbish) de The Economist estuvo hoy en el Digital Media Lounge de la UN Week hablando sobre lo que ha sucedido esta semana de discusiones sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio, junto con Adam Hirsch de Mashable.

La impresión de Bishop fue muy positiva, dijo que ahora «se siente que esto es posible, que la agenda es la agenda correcta y que todos estamos apuntando en la misma dirección». La pregunta ahora, según él, es si esta estrategia y este plan será ejecutado.

También dijo que esto nos había servido para mostrar que realmente la ayuda para el desarrollo es mucho menor de lo que parece. Se habla mucho de ella pero luego los números y las proporciones efectivas son bastante pequeños, y por eso es necesario enfocarse en resultados -coincidiendo con lo que plantea la nueva política de desarrollo que presentó Obama el miércoles.

Bishop dijo que Noruega es el modelo a seguir como país, un donante que cumple con lo que ha prometido. Noruega, junto con los Países Bajos, Dinamarca, Suecia y Luxemburgo son países que ya están destinando el 0,7% de su presupuesto o más en ayuda al desarrollo. Agregó que es muy importante que la ciudadanía sea consciente de estos temas; los impuestos son altos y el presupuesto está sujeto a escrutinio permanente y en ese sentido es muy bueno que las ONGs hayan propuesto una serie de objetivos a cumplir.

Obama: «Este es el progreso que es posible»

Obama - Hope

La pregunta sobrevuela todas las conversaciones, en los pasillos con la gente que está trabajando por conseguir que los Objetivos de Desarrollo del Milenio se cumplan y también en las charlas con prensa, amigos y lectores: ¿cómo va esta Cumbre? ¿Sirve para algo todo esto?

No sé si es muy pronto para evaluarlo, pero lo cierto es que tanto las palabras de José Luis Rodríguez Zapatero, Nicolas Sarkozy y ayer las de Barack Obama han dado margen a cierta esperanza.

Barack Obama habló ayer ante Naciones Unidas y en su discurso dejó claro que los objetivos del desarrollo ya no pueden ser vistos como un acto de caridad con los países pobres, sino como algo fundamental en el siguiente paso de la humanidad.

«Sospecho que algunos en países ricos pueden preguntarse: con nuestras economías pasando apuros, con tanta gente desempleada y tantas familias que apenas llegan a fin de mes, por qué una cumbre para el desarrollo? La respuesta es simple. En nuestra economía global, el progreso, aún en los países más pobres, puede promover la prosperidad y seguridad de las personas más allá de las fronteras, incluyendo a mis conciudadanos norteamericanos.»

«Por lo tanto matemos el viejo mito de que el desarrollo es mera caridad que no sirve a nuestros intereses. Y rechacemos el cinismo que dice que ciertos países están condenados a la pobreza perpetua. Durante la última mitad de siglo hemos sido testigos de la mayor cantidad de logros en cuanto a desarrollo humano que en ninguna época de la historia. Una enfermedad que ha hecho estragos en generaciones, la viruela, ha sido erradicada. El cuidado médico ha alcanzado los rincones más lejanos del mundo, salvando la vida de millones. Desde Latinoamérica, pasando por África y Asia, las naciones en desarrollo se han tornado líderes en la economía global.»

Pero también reconocía Obama que el progreso en otros objetivos no ha llegado lo suficientemente a tiempo, para los cientos de miles de mujeres que pierden su vida cada año por el mero hecho de dar a luz, o para los millones de niños que mueren en la agonía de la malnutrición, ni para casi mil millón de personas que sufre la miseria de pasar hambre crónico. Y anunciaba entonces un cambio en las políticas de desarrollo global de los Estados Unidos, la primera de su tipo por una administración norteamericana. El cambio se basa en tres puntos: 1) ya no considerar sólo la ayuda como desarrollo por la cantidad de dinero donado, sino aprovechar efectivamente todas las herramientas para hacer ese desarrollo posible: comercios, diplomacia, políticas de inversión. 2) Considerar los objetivos a largo plazo: donar comida no es asistencia, es dependencia y es un círculo que se necesita romper, es necesario ayudar a los países a salir de la pobreza. 3) Impulsar el crecimiento económico en todo el mundo.

Se dirigió a los países donantes y a los países en desarrollo: a los primeros pidió honrar los compromisos hechos con transparencia, y enfocarse en los resultados; a los segundos pidió que sean líderes en tomar las medidas necesarias para dinamizar los países.

Finalizó diciendo:

«Este es es el progreso que es posible. Este es el trabajo que podemos hacer juntos. Y este puede ser nuestro plan, no simplemente para cumplir nuestros Objetivos de Desarrollo del Milenio sino para ir más allá de ellos y sostenerlos ante las nuevas generaciones que vengan».

Las palabras de Obama muestran un compromiso claro, y esa es la esperanza de quienes han trabajado tanto por los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Sin duda es una buena noticia, aunque como dice Raymond Offenheiser, de Oxfam: «No olvidemos que en el tiempo durante el que el Presidente Obama estuvo de pie hablando ante Naciones Unidas, murió a causa de la malaria un niño por segundo. Y eso se repetirá cada hora hasta que las palabras del presidente se conviertan en acción

Foto: tonx

-Seguís en NY? Entrevistaste a Zapatero? Estás allá por trabajo entonces, no?

Preguntan desde Formspring, y contesto:

Sigo en New York. Conseguir una entrevista con un presidente es bastante complicado. En este viaje se le había pedido un hueco en su agenda para que pudiera recibir las firmas de Oxfam y a pesar de haber llegado muy tarde la noche anterior pudimos tener cinco minutos con él antes de que saliera a dar su discurso en Naciones Unidas, pero no hubo tiempo para preguntas.

Estoy en New York por trabajo, como parte de un grupo de bloggers y periodistas de distintos lugares del mundo para contar lo que pasa en la semana de la Cumbre de Naciones Unidas.

¡Pregunta lo que quieras!

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