No hay fronteras para el hambre

Valla de Ceuta

Europa, y en general los países desarrollados, siguen sin entender que el hambre y la miseria de las personas no puede quedarse detrás de una frontera. Siempre habrá en las personas esa energía de progreso, esos sueños sobrevalorados o no, pero ese ansia de vivir mejor: qué bueno saber que eso no se mata.

Esa energía sobrehumana que los lleva a cruzar un mar asesino en unas barcas que parecen de juguete, dejando una vida entera atrás; mirando el colmillo de la muerte, aceptando palizas por parte de policías marroquíes haciendo el servicio a la respetable Unión Europea. Pensar que las responsabilidades sobre el hambre de muchos se borran automáticamente porque esos hayan nacido detrás de unas fronteras es olvidar los terribles desequilibrios que existen globalmente y que no fueron causados de forma natural.

Estas son cosas que pienso mientras leo el primero de los capítulos de P+DH: En el laberinto del Estrecho (1) Un Muro en el mar, donde Lydia Molina relata  los intentos de los inmigrantes que quieren cruzar a Ceuta y el desengaño de los que consiguen llegar y se encuentran encerrados en la ciudad. También hay crónicas de esto todos los días en el periódico de turno, sólo que cada vez ocupan menos espacio y son menos noticia.

Global panic anyone?

Sólo para mantener la perspectiva: más de 4 mil personas morirán en África de SIDA hoy y 2 mil niños serán infectados. ¿Alguien quiere pánico global?

Esto dicho en el medio de la paranoia de la gripe porcina, medios exagerando la situación y la palabra pandemia repetida hasta el infinito.

Where the hell is Matt?

Se acuerdan de Matt? Seguro que no, pero si les digo «el chico que bailaba en distintos lugares del mundo«, quizás sí. Ha sacado nuevo vídeo, ahora con gente que baila con él. Muy disfrutable.

Es increíble cómo una idea tan simple pueda generarte tantas emociones y pensamientos. Cómo tan fácilmente te muestra lo diferentes y a la vez lo iguales que somos con gente de lugares muy lejanos.

Mi parte preferida es cuando baila con los niños, y me llamó la atención ver las diferencias de edades en uno y en otro lugar del mundo. Entonces me acordé de los niños de África.

Una vez le pregunté a un amigo que viaja muchísimo por todo el mundo, y estuvo años viviendo y recorriendo África qué era lo que más le había impactado de ese continente y me dijo sin dudarlo un momento: «los niños».

Los ojos de los niños, el hecho de que vengan todos corriendo en cuanto eres nuevo y llegas a su pueblo, y te acompañan desde que vienes y hasta que te vas, te tocan, te piden fotos. Si le das a uno algo, por ejemplo un trozo de pan, por más hambre que tenga (y siempre lo tienen), lo repartirán entre todos los que están ahí, aunque sólo se quede con dos migajas.

Creo que fue via AndrésB.

Cooperantes

Antes de vivir en España había oído hablar de solidaridad, de comedores escolares y asambleas barriales, pero no conocía la labor de los cooperantes.

Los cooperantes son personas que dejan su país de origen (generalmente desarrollados) para ayudar a otras personas que normalmente están muy lejos, en países donde no hay comodidades, donde niños y mayores se mueren de hambre y enfermedades. Donde hay mucho por hacer.

Foto: Alberto Escudero-Pascual, de IT46. Tomada en Nabweru, Kampala, Uganda

La definición de la Asociación Profesional de Cooperantes dice que «se entiende por cooperante español a toda persona de nacionalidad española que trabaja en tareas de cooperación al desarrollo o ayuda humanitaria en países receptores de ayuda, sea cual seal la naturaleza de la relación contractual con su empleador (…)».

Actualmente hay al menos 1400 cooperantes españoles repartidos en 63 países. El 58% se localiza en América Latina.

Hoy, 8 de septiembre, se celebra el Día del Cooperante en coincidencia con la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas, en la que 189 Jefes de Estado se comprometieron a cumplir con los Objetivos de desarrollo del milenio.

Los cooperantes actualmente desarrollan su trabajo en medio de constantes luchas con la administración para que se reconozcan ciertos derechos laborales. Su tarea también se enfrenta a una corriente de opinión que considera que las labores de ayuda de las ONG sólo contribuyen a mantener la injusticia de un sistema mundial de distribución desigual.

Como argentina, este tema no me es indiferente. Mi madre es médica en un hospital público y he visto a través de su experiencia las situaciones que crea la pobreza en muchas familias. Pienso que cada uno debe actuar como cree y puede, y más allá del debate a favor o en contra de las ONG, la labor de los cooperantes es honesta y loable. No sobran ejemplos en nuestra época. Que sirva este día para recordarlo.

Links

¿Cuántos somos los cooperantes? Primer recuento de profesionales españoles [pdf]
La Asociación Profesional de Cooperantes no participará en los actos por el colectivo (El Mundo)
El 40% de la población argentina sufre pobreza extrema, alertan las ONG (Consumer)

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