Triste pero sólo la mitad


Final Edition from Matthew Roberts on Vimeo.

Empecé a ver el video y ya estaba escribiendo el post. Cierran el Rocky Mountain, un periódico de Denver, y han hecho un documental que ya se repite en todos los posts y feeds con la etiqueta periodismo.

Es triste el video, mucho más triste para un periodista ver que se cierran medios, hay mucha nostalgia jugando ahí para quienes hemos estado en esas redacciones con télex y café. Pero las despedidas no tienen que impedirnos ver lo que viene, y lo que es triste ya no lo es cuando ampliamos un poco el campo de visión.

El periodismo no se está muriendo, lo que se están cerrando son las empresas basadas en antiguos esquemas. La necesidad de información está más viva que nunca. La tecnología ha transformado el flujo de la comunicación tan rápidamente que todavía no tenemos claro el próximo horizonte. Pero eso no quiere decir que no estemos siendo parte de ese cambio.

Cambio: la palabra del 2008

El 2008 fue el año del cambio. Para mí y para todos. Y no estamos hablando de un cambio como cuando decimos rediseño, sino como cuando decimos reset.

Es el año en el que los europeos dejamos de pensar en las pateras que llegan y empezamos a pensar en las hipotecas que se quedarán sin pagar. En el que Rusia nos volvió a hacer acordar que hubo una Guerra Fría, y lo bonito que es tener calefacción en los inviernos europeos. Fue un año que pasará a la historia porque los estadounidenses eligieron no ya a un presidente negro, sino alguien además llamado Hussein y Obama.

Fue el año en el que algunas empresas comienzan a darse cuenta de dónde tienen que estar pero no saben cómo hacerlo . En el que los emprendedores se dieron cuenta de que el lujo de no tener un plan de negocio (conocido) quizás sólo se lo puede permitir un fenómeno como Twitter.

El año en el que perdimos la inocencia con Google, el año en el que por primera vez una tribu surge de internet. El año en el que hemos matado a los blogs y a los videoblogs, sólo para darnos cuenta de que están más vivos que nunca unos, y reinventándose los otros. El año en el que Twitter nos hizo creer que moría pero, a pesar de sus fallos, no pudimos matarlo, y su Failwhale hasta tiene un club de fans. En 2008 Chikilicuatre fue a Eurovisión, algo muy profundo tiene que haber cambiado para que eso suceda. Este año todo se volvió social, la política comenzó a aprovechar eso, allí y en mucho menor medida aquí, aunque por lo menos volvimos a tener un debate. El periodismo se ve desafiado, se cuestiona, se redefine y caen los ingresos de unos medios tradicionales que ven cómo sus audiencias van por otro camino.

Fue un año de cambios bastante profundos, y si teníamos alguna duda, terminó de hacer su entrada en el panorama la crisis. Palabra que sirve de triste excusa de malas decisiones empresariales y abandono, pero también una terrible época de turbulencias que limpiará lo que no sirva, desafiará a continuar a los que ya están en marcha, y obligará a repensarlo todo, a imaginar y a innovar.


Cambios

Casi todos sueñan con cambiar y pirarse a otro lado o existir de otra manera. Esto no va de vacaciones. Dicen que hay una crisis económica que nos vamos a tragar todos. No dicen que hay una crisis existencial que masticamos desde hace tiempo.

La opción B

Cuando gano, gano yo; si pierdo, vamos a medias

O algo así es lo que podría decir la banca, ahora que Bush quiere rescatarlos de la crisis. Cuando las ganancias y los balances anuales derrocharon dígitos ningún gobernante fue a molestar a los ejecutivos de Wall Street para decirles por ejemplo que sólo el 30% de la población de los EE.UU. tiene cobertura sanitaria. Ahí no hay intervencionismo. Ni siquiera esta imagen que está dando vueltas por varios blogs (via) es veraz.

No es necesario irse a ningún extremo rojizo para darse cuenta de que un capitalismo que recurre al intervencionismo en unos casos sí y en otros no, no es un sistema coherente, estable, ni que esté garantizando igualdad, sino todo lo contrario.

Bush, el mismo gobierno que ha calificado a los banqueros de irresponsables y laxos al dar créditos, promueve un plan de salvataje de 700 billones y acepta elevar el límite de endeudamiento nacional en casi un billón de dólares más para salvar a la banca. La igualdad cuando a unos, siempre los mismos, interesa.

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