Entrevista: Se acabó el control absoluto

Gregorio Verdugo publica una entrevista que me ha encantado contestar, sobre todo porque son temas sobre los que pienso bastante aunque no publico mucho.

Cuando estaba en la universidad discutíamos todo el rato sobre lo que tiene y no tiene que ser un periodista, y ahora veo que esas mismas discusiones se extienden en la red, implicando a muchas personas que manejan información. Me parece muy bueno que unos y otros volvamos a revisitar nuestras conclusiones de entonces, que podamos ampliarlas, recuestionarlas y analizar los nuevos esquemas informativos y comunicativos de nuestra sociedad.

Aclaración: fotógrafa sólo amateur, y las apreciaciones sobre mí del primer párrafo son exclusiva responsabilidad del editor de ese blog.

Transcribo aquí la entrevista:

¿Qué fue de la función de servicio público del periodismo?

Ha ido perdiéndose, evidentemente, de la mano del desprestigio de la profesión en general. Las causas son varias pero pasan por la primacía de lo económico frente al rol que siempre tuvieron los medios como portadores de noticias de interés público.

Sin embargo, la función de servicio público sigue existiendo, sólo que ha quedado relegada a lo individual. No creo que nadie estudie periodismo en estos años por ganar bien, porque es una profesión que está muy mal pagada, en nuestros países hispanoparlantes por lo menos.

Estoy hablando de esa pasión por contar la verdad que lleva a tantos estudiantes a seguir esta carrera y a muchos que no la siguen pero que de igual forma publican contenidos con el mismo entusiasmo. Es lo que nos hace seguir siendo periodistas, y no publicistas, por ejemplo. Es tener ese dato que servirá a mucha o poca gente, y saber que vas a publicarlo, no porque alguien te pague por eso, sino porque sientes cierto deber en hacerlo.

Luego en el mundo laboral de los medios eso choca de frente con muchos obstáculos, algunos pese a ello siguen intentando poner calidad en lo que hacen y otros simplemente se amoldan, se resignan.

La función de servicio público sin embargo se sigue cumpliendo porque está en las manos de muchas personas, a nivel individual más que colectivo, poder publicar y tener voz, algo que antes era sólo un privilegio de las empresas periodísticas. Al decir servicio público también estamos dando por sentado que nos tienen que servir la información, masticada y procesada, que hay alguien responsable de proveernos esa información: no estoy tan segura de que eso tenga que ser así. El lector cada vez es más activo y es o debería ser tarea suya saber a quién lee, y qué intereses hay detrás de cada publicación.

¿Es el llamado periodismo ciudadano un bulo para ahorrar costes?

Aunque creo que el nombre de periodismo ciudadano es erróneo, no es un bulo. El «llamado periodismo ciudadano» es un fenómeno real, pero no es otra cosa que parte del contenido generado por usuarios, que de forma masiva, espontánea y sin fines de lucro, se lanzan a publicar video, fotos, texto en Internet.

Efectivamente, han sido muchos los intentos de los medios para utilizar estos recursos como forma de conseguir material informativo a poco o nulo coste, pero no han llegado a formar un esquema sólido de cara al futuro. Una cosa es que un periodista esté alerta a lo que está siendo generado por usuarios y pueda utilizarlo como parte de sus fuentes, y otra cosa diferente es que un medio pretenda suplir a los profesionales con este tipo de contenidos; eso definitivamente no ha funcionado. Cada vez más se necesitan productos informativos de calidad, especialización en los temas y para eso hace falta no sólo talento sino formación, constancia y compromiso con el medio.

¿Supone el periodismo ciudadano el mayor peligro de intrusismo laboral para los periodistas?

No. Pero si un periodista está produciendo contenidos que puede generar cualquier amateur con una cámara entonces sí. El periodista tiene talento, formación y criterios para enriquecer esa información primaria, para investigar más allá y producir una pieza informativa superior.

Sin embargo, muchas veces la situación de devaluación profesional se da porque desde la dirección del medio la exigencia no es de calidad sino de recortar costes, y eso influye negativamente en el producto final, que termina siendo similar al de un amateur entusiasta.

¿Cree necesaria una regulación, fuera de lo que marca la propia ética de la profesión?

En mi carrera he visto demasiados códigos de ética, regulaciones y listas de buenos propósitos. Creo que las regulaciones en la práctica suelen no ser más que palabras, y que el compromiso tiene que darse desde cada profesional, comprometido con su audiencia y bajo la mirada de sus pares.

¿Concibe los medios en manos de los ciudadanos?

Los medios ya están en manos de los ciudadanos, aunque muchos no lo vean, quieran o puedan verlo. Es el principal cambio que se ha producido y que está revolucionando el esquema comunicativo social.

¿Cuál cree que serán las características del medio del futuro?

No lo sé. Creo que no es posible hacer predicciones metidos como estamos en plena etapa de cambios. Los medios se están redefiniendo, algunos buscan una salida derivando sus contenidos hacia la web, otros buscan vender suscripciones. Lo que está claro es que sólo con una mayor honestidad y acercamiento a los lectores podrán subsistir los medios. Se acabó el esquema de autoridad y control absoluto de la información que se publica.

¿Son la colaboración y la complementariedad las claves de las noticias del futuro?

Si entendemos colaboración como apertura del periodista, como una permanente actitud de escucha hacia el resto de la sociedad, sí. Si hablamos de complementariedad en cuanto al cómo, a la técnica, creo que todo lo que pueda hacer que la información sea más clara tiene que usarse.

¿La noticia, como hoy la conocemos, tiene futuro?

La noticia siempre tendrá futuro porque necesitamos saber qué pasa en nuestro entorno. Pero no seguirá existiendo con los mismos formatos. El hipertexto en Internet introdujo unos nuevos códigos de presentación de la noticia, por ejemplo. Los enlaces amplían nuestro conocimiento y nuestras referencias: las noticias están cambiando a través de todas estas nuevas formas de presentarlas.

¿Se puede afirmar, como hacen algunos, que la información es ahora de todos?

Si. Lo es. Antes los medios decidían qué se publicaba y qué no, y lo que no se publicaba nunca salía a la luz. Hoy los medios de publicación están al alcance de cualquiera con ordenador e Internet, cada vez más, y eso significa que hay más espacios para publicar de todo: lo importante, lo superfluo, lo cotidiano, lo específico.

¿Qué es lo que nunca le enseñaron en la facultad de comunicación y debieron haberlo hecho?

No me enseñaron la mayoría de las herramientas que uso ahora para hacer periodismo, pero no podrían haberlo hecho, por que no existían. No me enseñaron nada de lo que creo que es fundamental para esta profesión: tenacidad, curiosidad y pasión en la búsqueda de la verdad, porque simplemente creo que eso no se podría enseñar, lo traes o no. Pero sí me enseñaron a mantener una actitud crítica ante todo lo que me cuentan, leo, escucho, a preguntarme muchas cosas y a entender que no es malo tener más preguntas que respuestas.

No necesitamos periódicos, necesitamos periodismo

Clay Shirky, escritor, consultor y profesor norteamericano, dedicado a analizar los efectos económicos de la tecnología desarrollada en internet y el futuro de los medios, ha publicado un post donde analiza la revolución que está sucediendo en torno a la prensa escrita, la tantas veces ninguneada muerte de los periódicos y ahora ya desesperada búsqueda del nuevo modelo. Si entendiésemos que a partir de ahora no necesariamente periodismo y papel van de la mano, empezaríamos a comprender la situación, que por el momento está hecha más de preguntas que de respuestas. Como en toda época de revolución y cambios, no podemos ver el futuro sin antes experimentar, arriesgarnos, abrazar lo impensable.

Sin que pueda servir de excusa para que lean el post completo, les dejo unos fragmentos:

Inside the papers, the pragmatists were the ones simply looking out the window and noticing that the real world was increasingly resembling the unthinkable scenario. These people were treated as if they were barking mad. Meanwhile the people spinning visions of popular walled gardens and enthusiastic micropayment adoption, visions unsupported by reality, were regarded not as charlatans but saviors. When reality is labeled unthinkable, it creates a kind of sickness in an industry. Leadership becomes faith-based, while employees who have the temerity to suggest that what seems to be happening is in fact happening are herded into Innovation Departments, where they can be ignored en masse.

[…]

“If the old model is broken, what will work in its place?” To which the answer is: Nothing. Nothing will work. There is no general model for newspapers to replace the one the internet just broke.

[…]

That is what real revolutions are like. The old stuff gets broken faster than the new stuff is put in its place. The importance of any given experiment isn’t apparent at the moment it appears; big changes stall, small changes spread. Even the revolutionaries can’t predict what will happen.

[…]

And so it is today. When someone demands to know how we are going to replace newspapers, they are really demanding to be told that we are not living through a revolution. They are demanding to be told that old systems won’t break before new systems are in place. They are demanding to be told that ancient social bargains aren’t in peril, that core institutions will be spared, that new methods of spreading information will improve previous practice rather than upending it. They are demanding to be lied to.

There are fewer and fewer people who can convincingly tell such a lie.

[…]

I don’t know. Nobody knows. We’re collectively living through 1500, when it’s easier to see what’s broken than what will replace it. The internet turns 40 this fall. Access by the general public is less than half that age. Web use, as a normal part of life for a majority of the developed world, is less than half that age. We just got here. Even the revolutionaries can’t predict what will happen.

Triste pero sólo la mitad


Final Edition from Matthew Roberts on Vimeo.

Empecé a ver el video y ya estaba escribiendo el post. Cierran el Rocky Mountain, un periódico de Denver, y han hecho un documental que ya se repite en todos los posts y feeds con la etiqueta periodismo.

Es triste el video, mucho más triste para un periodista ver que se cierran medios, hay mucha nostalgia jugando ahí para quienes hemos estado en esas redacciones con télex y café. Pero las despedidas no tienen que impedirnos ver lo que viene, y lo que es triste ya no lo es cuando ampliamos un poco el campo de visión.

El periodismo no se está muriendo, lo que se están cerrando son las empresas basadas en antiguos esquemas. La necesidad de información está más viva que nunca. La tecnología ha transformado el flujo de la comunicación tan rápidamente que todavía no tenemos claro el próximo horizonte. Pero eso no quiere decir que no estemos siendo parte de ese cambio.

Twitter también estuvo primero en Schiphol

Pasó otra vez, y ya todos nos imaginamos dónde aparecerá la noticia la próxima vez. Twitter se adelanta como canal de alertas a las breaking news de los medios mainstream. Cayó un avión en Schiphol y la noticia estuvo 15 minutos antes en twitter, con foto de twittpic incluida.

Los periodistas que estaban en la red fueron quienes tuvieron los primeros datos y la mismísima CNN admitió que se había enterado por twitter del accidente, a través de un usuario que subió una foto. También entrevistó a las personas que habían estado allí y transmitieron los hechos a través de esta red.

La redacción del Telegraph, en Victoria, UK, desplegó en una de sus pantallas Twitterfall, una aplicación para twitter que muestra todos los tweets sobre un tema. La BBC utilizó un canal de twitter para comunicarse con los testigos presenciales y pedir crédito sobre las fotos que habían sido subidas a internet.

DePers.nl, un periódico holandés, habilitó en su web un agregador al estilo de twitter, donde se podían ver, además de nuevos datos que encontraban sus periodistas, los enlaces, fotos o datos que cualquier usuario quisiera agregar. En estos momentos los medios revelan cuántos de ellos ya están improvisando nuevas formas de cazar la noticia y cuáles todavía están debatiendo sobre si Twitter puede o no ser una fuente válida para el periodismo.

Tuitean un accidente de avión

En el incesante debate sobre la utilidad de Twitter como fuente de información, la misión de los periodistas y el necesario cambio de mentalidad de los medios ante un mundo donde las noticias vuelan cada vez más rápido, un avión sufre un accidente en Denver y varios lo tuitean desde allí.

El primer dato llegó a Twitter media hora antes de que las estaciones de noticias informaran. Los datos no fueron precisos en un primer momento: se dijo crash, y cualquiera podía pensar que el avión había caído. Una vez que se hizo conocida la noticia, la voz corrió por Twitter y se conocieron los tweets de varios pasajeros.

Mike Wilson (@2drinksbehind) fue uno de ellos, que además supo mostrar cierto sentido del humor sobre la situación, sin ofensas ni excesos, lo que alguno agradeció, comparándolo con el reporte de la noticia que hubiera hecho la agencia de prensa de turno.

[Traducción muy libre: Estás cagado de miedo, consigues arrastrar tu culo fuera de una bola de fuego y ni siquiera te dan un gin tonic. Bu. (Lo decía porque en la sala del aeropuerto donde los dejaron había barra pero la compañía no les dió nada)]
Loic Le Meur apuntaba que acababa de oír al portavoz oficial del aeropuerto en la CNN diciendo «lo siento, no tengo datos», mientras la información fluía directamente de las fuentes en ese momento. Loic se imaginó a un periodista preguntando directamente en tiempo real, tweet a tweet.

Otro hecho más que me hace pensar que mientras en muchos congresos los periodistas seguimos discutiendo si Twitter es una fuente o no, nos estamos perdiendo todo lo que nos llevó a ser periodistas: el entusiasmo por descubrir historias, la idea de cambiar el mundo, la búsqueda estilística (sí, hay que escribir bien y buscar nuestro estilo), las ganas de contar, al fin y al cabo.

III Congreso de Nuevo Periodismo: algunos apuntes

El III Congreso de Nuevo Periodismo terminó ayer en Cáceres con varias reflexiones interesantes surgidas más que en los discursos de los ponentes, en los debates posteriores, sobre todo en los cafés y los pasillos, como suele suceder.

Me perdí gran parte de las conferencias porque iba y venía a la cabina de control y al plató, pero algunos debates interesantes trascendieron la sala de ponencias:

Periodistas vs. bloggers: Plantearlo como una dicotomía es totalmente anacrónico, el futuro está en los buenos contenidos, vengan de donde vengan y sin necesidad de etiquetas. El periodismo que estaba en decadencia, tiene que aprovechar las críticas de los bloggers y las nuevas herramientas para evolucionar y recuperar la pasión por la verdad.

Envíame los contenidos y yo cobro por ellos: Chus del Río, jefe de contenidos de PRISACOM, y Koro Castellano, Directora de Internet de Unidad Editorial de ElMundo.es, criticaron que los estudiantes de periodismo en Pamplona no hubiesen mandado fotos al periódico masivamente, con una herramienta de participación por la que los SMS les costaban 1,5 euros. Como observó Antonio Delgado, las fotos estaban, pero en Tuenti y en medios locales, donde la gente participa de la comunidad de una forma en la que ellos no lo están logrando.

¿Periodismo? ciudadano: El término periodismo ciudadano no es correcto, y ya lo sabíamos: la tecnología no es lo que hace a un periodista. Es mejor hablar de participación ciudadana o de cronistas ciudadanos, en tanto todos emitimos información.

Ignacio Escolar: No pude asistir a su charla, pero mucho hablaron de ella después. Nacho me ha enseñado mucho de periodismo y blogs y creo que fue el primer blog en el que comenté hace años. Fue un placer conocerle, aunque fuera trajeado. Algún afortunado hasta pudo hacerse la foto con la genial portada de Público de ese día.

El fracaso de las mesas redondas: Los mejores momentos de las conferencias se dieron en los turnos de preguntas, que fue cuando un público especialmente activo quería preguntar y participar. Los corrillos, los cafés y las charlas informales fueron sin duda el lugar donde realmente se habló de nuevo periodismo, lejos de discursos de algunos ponentes que se limitaron en general a contarte lo bueno que es su proyecto y lo bien que irá.

Foto de Luis Carlos Díaz

Los Príncipes

Saludaron a los bloggers y Letizia se detuvo unos 15 minutos a charlar con nosotras. Nos dijo que no leía blogs, ni navegaba por internet por falta de tiempo y que abría el email por ejemplo cada tres meses. Que su vida era muy ocupada, con el trabajo y las niñas, y que cuando tenía algún minuto libre lo dedicaba a jugar con sus hijas. Le preguntamos si no extrañaba la profesión y dijo enseguida «No, en absoluto». Su frase fue: «Tengo un trabajo hermoso, unas hijas maravillosas y un marido estupendo, qué más puedo pedir?».

El Príncipe contó que hacía 10 años en la Casa Real hubo una propuesta de tener una página web pero en ese momento se desechó, y que no tendría blog porque «hay cosas que no se pueden contar». Sí, era el mismo que animaba desde el estrado a utilizar las nuevas tecnologías.

Wifi

No puedo obviarlo. La falta de conexión fue lo primero que se conoció del Congreso, y creo que ensombreció bastante lo que podría haber sido la difusión del evento y la participación inmediata que tanto enriquece en estos casos. El problema se solventó de a ratos y la conexión no fue totalmente fluida.

El streaming que tenía una conexión propia de 2Mb también dio algunos problemas al principio, que se solucionaron tirando de una conexión 3G.

Queda demostrado que los bloggers preferimos menos estrellas en un hotel y que el acceso a internet es clave para el éxito de este tipo de eventos.

Cuentan más y mejor:

Lolacomomola: Cosas que aprendí en Cáceres (o la contracrónica del congreso)
Alicia Baidal: Sobredosis en tierra extremeña
Borja Ventura: Nuevo periodismo sin nuevo y sin periodismo
Javier Barrera: ConCluCa

El Congreso en fotos: Mi set en Flickr

[Update: Los congresos 1.0 han muerto, ¿nos atrevemos con los 2.0?]